Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Incoherencia

Todos tenemos que convivir con nuestras contradicciones, el asunto tan solo es aceptarlo y que el tamaño de ellas no sea demasiado grande. El problema se vuelve grave cuando se predica una cosa y se hace la contraria. Aquello de los curas "haz lo que yo te diga y no lo que veas en mí " o "la Iglesia es santa y también pecadora". Las cosas que se dicen en los púlpitos no suele tener relación con la vida privada del mismo sacerdote que las pronuncia. Por eso llama la atención cuando se pilla a un cura haciendo una barrabasada, sea cardenal de Boston o sea en un colegio concertado de Cádiz. Sea Jorge Oroz o Javier López Luna Lo que más ha sorprendido de la mansión adquirida por la pareja Iglesias-Montero es que hasta hace poco presumían de vivir en una VPO de Vallecas y criticaban a los políticos que se compraban una casa de 600 mil euros. Ha sido llegar a la política y en el transcurso de tres años han cambiado su forma de vida de manera sustancial. Ni que decir tiene que están en su derecho pero se ve que han llevado a las últimas consecuencias lo de que una cosa es predicar y otra dar trigo, que está muy bien clamar contra la pobreza energética, los desfavorecidos, los de abajo, la gente y el resto de mensajes peronistas y otra muy diferente es el tren de vida que se aplican a ellos mismos. De ahora en adelante nadie podrá creerse los mensajes en contra de la casta por parte de aquellos que viven en la opulencia. Por eso la respuesta del alcalde de Cádiz me parece pertinente. Esperemos que en el camino no cambie también.

Durante años el director de Salesianos practicaba juegos con los alumnos que los tribunales han calificado como vejaciones, aparte de que está pendiente de sentencia un juicio por abusos. Nadie en el centro le prestó atención a que el director se encerrase con los niños en su despacho. A nadie le importó el proceso salvo a los padres de los niños afectados. Nadie en la diócesis ni en la jerarquía dijo nada, su congregación le apoyó en medio de la indiferencia general.

A pesar de la condena y el proceso pendiente, le han encargado a Javier López Luna realizar una plegaria, que no un pregón. Es decir, un papel destacado en una ceremonia religiosa por parte de quien defiende la castidad, el amor al prójimo y otras altas ideas pero actúa de manera diferente como si fuera un dechado de virtudes. Ese es el punto de contacto con los dirigentes de Podemos, que dicen defender una cosa y se aplican a sí mismos otra distinta ,la incoherencia.

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