El Alambique

daniel Bastida

Ilusiones

AFORTUNADAMENTE, no es éste el último alambique ni nos llegó la fecha de caducidad; lo que si llegaron fueron las fiestas navideñas y la entrada de un nuevo año. También se espera la venida de los tres Reyes Magos de Tartessos -Benedicto dixit- que con Tio Pepe, una bolsa de alfajores y cazón en adobo vienen a adorar al niño. Es tiempo de soñar; soñemos pues.

Soñemos que el 2013 sea favorable para El Puerto, y aunque aquí decimos que el trece da mala suerte en Italia este número es augurio de prosperidad; ¿será esta anualidad cuando al fin la ciudad avance? Hagamos cábalas e imaginemos.

Tanto los sueños como las ilusiones caen en el ámbito de lo deseado, de visiones imaginarias que podrían o no convertirse en realidad, en definitiva la fe que casi todos tenemos en que algún día cambie para bien la situación que nos rodea. Dejando a un lado anhelos personales, realicemos un ejercicio onírico de perspectiva positivista con este rincón de la Bahía que tantos males padece. Pensemos por un momento que de pronto, de un plumazo, cambian las tornas en la ciudad: el desempleo desaparece, el comercio en el centro se revitaliza, se adecentan edificios ruinosos y solares abandonados, entra en uso el nuevo edificio del Ayuntamiento, se erradica el vandalismo, las calles lucen limpias y sin excrementos caninos, el agua sigue siendo un bien público, el aparcar es gratis, el botellón se traslada a "algún lugar" que no moleste a nadie, se recupera el prestigio que una vez tuvo esta tierra en el ámbito cultural y festivo, el turismo vuelve a ser el motor económico, cesan los impuestos abusivos, se edifican más viviendas de protección oficial, y nuestros políticos cumplen sus promesas electorales. Casi nada al aparato.

Con toda probabilidad esta retahíla de ambiciones para los próximos doce meses resulten ser meras utopías, no obstante, y como dice el gran Paulo Coelho, la posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante.

Es obvio que no nos gusta el panorama reinante, mas si el calendario maya no vaticinaba el fin de los tiempos sino un cambio de era pues ojala que llegue cuanto antes también para los portuenses.

Un mundo nuevo y feliz, que diría Karina.

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