Saco una conclusión ante los miles de imágenes, sonidos, noticias y pareceres vistos y oídos en estos días: no alcanzo a ver la necesidad de tanto comité de expertos, ni de tanto debate científico, ni de tanta videoconferencia con presidentes autonómicos, ni tanto convocar a la oposición a un pacto poco deseado por esta, ni las apelaciones a la Unión Europea o a la OMS. Para muchos, la solución a la crisis de la pandemia por Covid-19 es fácil, y salta a la vista en tantas opiniones esparcidas en los medios de comunicación. Y en las redes sociales, por supuesto: la clave es que Pablo Iglesias se vaya del Gobierno. Y, claro está, ya puestos que se vaya todo el Gobierno con él.

Este remedio ya ha sido invocado innumerables veces antes de todo esto. La solución para el paro era que se fuera Iglesias; la cura contra el procés y la rebeldía catalana era que Iglesias no se sentara en el Consejo de Ministros; la confianza en los políticos volvería en cuanto el líder de Podemos desapareciera de esa escena; la misma confianza entre los miembros del ejecutivo renacería si no estuviera dentro alguien tan sospechoso como el Coletas; los empresarios volverían a dinamizar la economía si el hirsuto podemita se volviera a dar clases, aún con el peligro de que siguiera inoculando su ideología comunista a sus ingenuos alumnos; si él ahuecara su ala radical y tendenciosa, la ideología no contaminaría las decisiones administrativas (la derecha nunca echa mano de su ideología cuando gobierna); ni un político más moriría de ansias por ganar o conservar el poder; Europa y el mundo nos mirarían con ojos mucho más comprensivos, y en definitiva, España tornaría a las sendas de gloria y prestigio que siempre tuvo, excepción hecha de esos ominosos y suicidas periodos en los que el pueblo español perdió el norte y dio el mando a los socialcomunistas, o simplemente los 'social'.

Atendiendo a estas legítimas y repetidas opiniones, nadie deberia perderse ahora en esta tiniebla siniestra de enfermos y fallecidos: el mal siempre ha estado ahí, y la solución, pues, sigue siendo la misma. Empecemos entonces por conseguir que Pablo Iglesias y todos los ministros de Unidas Podemos se vayan de este gobierno; empeñémonos luego en que lo hagan también Pedro Sánchez y todos los responsables socialistas. Vayamos a unas elecciones con previa campaña electoral… y seguro que, mientras, el virus se habrá aburrido y a la vuelta todo se estará solucionado.

Siempre que no vuelva Iglesias, claro.

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