José Manuel pascual

El Hospital de Vejer no tiene quien le escriba

Como el viejo coronel de la novela de García Márquez que aguarda la pensión que jamás aparece, el hospital de Vejer espera el final de su obra que nunca llega, porque hace tiempo ya que los vecinos de Barbate, Benalup, Conil y Vejer escucharon de boca de sus autoridades que el Hospital estaba prácticamente terminado, que estaba a la espera de no se sabía bien que ajustes técnicos finales y de la culminación de las obras de urbanización; luego nada de esto ha ocurrido y desde hace meses ya no les escuchan hablar del hospital; ahora sólo les oyen noticias del otro hospital, el militar de San Fernando, que a ellos les queda muy lejos.

Los ciudadanos recordamos como un buen día, de hace muchos meses, el Alcalde de Vejer, quizás cansado de enviar cartas y cartas a la Consejería de Salud solicitando una reunión para tratar del futuro Hospital, y no encontrar contestación de ninguna clase, se desplazó a Sevilla para conseguir "de una vez por todas" una cita con la Consejera para hablar de la paralización del centro sanitario. En la capital andaluza el Alcalde pidió ser recibido por la Consejera, y ante la negativa de ésta, manifestó que se quedaría allí cuantas horas y días si fuese necesario, sin salir de aquel recinto, hasta poder hablar sobre el fin de la paralización de las obras del Hospital de la Janda. Y parece que tan decidida actitud del Alcalde hizo su mella, porque allí mismo le comunicaron que sería recibido unos días después por la máxima autoridad sanitaria de la Junta.

También se recuerda que a la vuelta de Sevilla el Regidor de Vejer declaró, que hablaría con la Consejera de la situación en la que se encontraba el Hospital después de tanto tiempo paralizado, del estado del expediente, de la cuantía que la Junta adeudaba a la empresa constructora y de los pasos para adjudicar la finalización del centro. También abordarían, dijo el Alcalde, otras cuestiones pendientes relativas a las infraestructuras exteriores del centro sanitario, que no dependían de la Junta. "Se acabaron las reuniones para dar titulares y fotos para quedar bien, hay que poner en funcionamiento cuanto antes el Hospital por dos motivos, las mejoras sanitarias que supone para Vejer y su comarca, y la creación de empleo y desarrollo socioeconómico que una infraestructura como esta conlleva", afirmó entonces el Alcalde.

Pero igual que le ocurrió al coronel de la novela, que siguió sin tener respuesta tras escribir nuevamente una carta al gobierno demandando su pensión, los vecinos de la Janda continuaron sin contestación a estas demandas del Alcalde, porque la reunión con la Consejera nunca sucedió. Y desde entonces, y aunque muchos ciudadanos han seguido quejándose del estado de abandono en que se encuentra el proyecto, del progresivo deterioro de todo lo construido, y de que en vez de culminar un equipamiento necesario se estaba consiguiendo tirar a la basura lo que hasta entonces se llevaba gastado ya, nada vino a cambiar la situación de paralización y dejación del centro; aunque, eso sí, cada día los dirigentes de uno y otro color hablaron menos del Hospital de Vejer, hasta que sólo lo hicieron del militar de San Fernando.

Porque es verdad que ha pasado el tiempo de las acusaciones mutuas de las autoridades provinciales y locales por la paralización de las obras por uno u otro motivo, o de las disputas, por ejemplo, por algo que ellos decían que le correspondía hacer a la Junta o a la  Diputación. Ahora, desde hace meses, ya nada se habla del hospital jandeño. Sin que se sepa, a ciencia cierta, si se debe a la crisis económica, o a que les preocupa más el Hospital de San Fernando, o a las dos cosas. Y por este silencio los de la Janda dicen que están muy escamados, y aún más porque ello coincide con un acuerdo de todos los partidos políticos de convocar a la gente de San Fernando a una manifestación para reclamar una solución del Hospital militar, cuando no ha existido en todo este tiempo atrás un acuerdo similar para reclamar el final de la obra, la contratación de personal y la apertura del centro sanitario de Vejer.

También dicen los vecinos de la Janda, que no quieren que les ocurra como al coronel de García Márquez, que durante quince años bajó cada viernes a la oficina de correos con la esperanza de recibir una confirmación de la pensión de veterano de guerra, que nunca llegó. Que lo que quieren es que su hospital sí tenga quien le escriba, para que su obra no termine como la del premio nobel, con la escena final en la que la esposa pregunta al coronel: "Dime qué comemos" a lo que este le responde: "Mierda".

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