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Hazte andaluz, tío

¿Entre los andaluces, no hay cuatro personas un poco más imaginativas o preparadas que esos cuatro candidatos?

Recordemos unos cuantos hechos elementales: Andalucía tiene 8.500.000 habitantes. Son más o menos los mismos que tiene Austria, un poco menos que Portugal o Suecia, y bastantes más que Dinamarca o Irlanda. Es decir, Andalucía podría ser un país mediano de la Unión Europea. Nuestro PIB es de 150.000 millones de euros. No es gran cosa, desde luego -algo de lo que deberíamos avergonzarnos-, pero es más o menos el de Hungría, es un poco menos que el de Portugal, y en cambio es tres veces mayor que el de Bulgaria. En cierta forma, son palabras mayores.

Todo esto lo averigüé el otro día, consultando el móvil mientras veía -aburrido, desesperado- el debate en Canal Sur entre los cuatro candidatos a presidir la Junta. ¿Una de estas cuatro personas va a presidir una comunidad que tiene el peso social y económico de Hungría?, me preguntaba. ¿Entre los ocho millones y medio de andaluces no hay cuatro personas un poco más imaginativas, inteligentes o preparadas que estos cuatro candidatos? ¿Qué extraña mutación social -o incluso genética- ha impulsado a la gente más gris y más tosca intelectualmente a integrarse en la política? ¿No hay nadie, en ninguna parte, que posea una mínima preparación para tratar asuntos que afectan a casi nueve millones de personas? ¿Esto es todo lo que hay? Porque si realmente es así, es como para echarse a temblar.

Hay una teoría que dice que los políticos son un reflejo del "hombre medio" (o la mujer media, claro está), así que esos cuatro candidatos anodinos, insustanciales, escasamente convincentes y con graves dificultades para expresar ideas de cierto vuelo son en realidad muy parecidos a todos nosotros. Como si fueran una especie de destilado humano de lo que somos todos, una media aritmética hecha carne y sangre. Vale, pero me niego a pensar que no haya nadie que pueda hacerlo un poco -sólo un poco- mejor que estos cuatro candidatos.

Mientras escribo esto, en Spotify se emiten unas cuñas publicitarias que ensalzan el bajo precio de las matrículas universitarias de Andalucía. "Hazte andaluz, tío, yo es que alucino. ¡Siete pavos!", dice eufórico un chaval. Los siete pavos se refieren a las matrículas universitarias, claro, pero quizá se refieran también, visto lo visto, a la calidad intelectual de nuestros cuatro candidatos. ¡A siete pavos, tío! ¡Yo es que alucino!

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