NO sé qué hubiera pensado Fernando Quiñones sobre el concurso de haikus caleteros. Todo serán especulaciones pero en cualquier caso no me negarán que suena verdaderamente divertido, casi una paradoja. Esta moda de los haikus me parece un poco afectada, si he de ser sincero. Y Fernando era lo menos dado a las poses que alguien se puede imaginar. No ya sólo a la hora de escribir, sino en su propia vida. Cualquiera que lo conociese podría contar miles de anécdotas al respecto. Ahora bien, ¿alguien se atreverá a hacer un haiku sobre el carajo de mar? Estaría fantástico una cosa fina, minimalista, sencilla pero honda, con sensibilidad y tal grado de refinamiento que tan sólo los más avezados podrían alcanzar a comprenderlo. ¿Un haiku a los gargajillos? Esa prenda sencilla y tradicional, con colores alegres y desinhibidos, que sirve para que la gente no se destroce los pies. Útil y en su simpleza, tan caletera. ¿Y a las piedras de La Caleta? Ah, Las Quince Piedras. ¿Alcanzará Enrique Villegas o el Alemania a comprender la profundidad de un haiku? Los pescadores de La Caleta en sus barquillas ("hoy no hay viento de levante, ya salen  las barquillitas, velas desplegadas al viento, rumbo a barlovento, van por caballitas"). Ahora que lo pienso, ¿estos versos de Ricardo Villa ¿servirían?¿Y unos de Paco Alba? ¿Servirían el "entre Dolores y Lola" que va de reinas y de playas? Podrían los haikus dedicarse a los plásticos, principal enemigo de Quiñones en sus últimos y tan intensamente caleteros años. ¿Valen los dedicados al Club Caleta, a sus socios, a sus marineros, a sus pescadores, a sus mariscadores? ¿Y la genial comparsa "Caleta" con ese Catalán Chico a punto de estallarle el cuello en la escalerilla de Medicina? Es posible que el Catalán Chico no cantase en haikus ni que los escribiese así Antonio Martín, pero nunca se sabe. Podrían hacerse al Puente Canal, epítome de gaditanismo: ese joven efebo que se lanza al agua desde el Puente Canal y con el paso de los años lo podrá poner en su currículo para ser alcalde de Cádiz y ¿quién sabe? El cangrejo moro, el rayo verde, las pozas, hasta el Ardentía podría ser el protagonista de un haiku si alguien es capaz de hacerlo con hondura. Es complicado pero hasta las gordas que juegan al bingo serían candidatas a unos sentidos y sencillos versos en su jolgorio y alborozo. Los castillos, el Muelle del Socorro y hasta las pibas en topless. En esto de la poesía todo es ponerse. ¿Valen los haikus reivindicativos sobre el hotel nonato en Valcárcel? Tengo mis dudas porque igual se escapa de la sutileza del verso japonés. ¿Y el quiosco situado frente a la antigua Escuela Náutica? ¿Y la propia Escuela ya olvidada como sede administrativa de la Junta? ¿Y el antiguo y popular Cine Caleta hoy sustituido por un horroroso edificio? Las mojarritas sí, claro. Incluso el popular y proletario enguajo preparado para la pesca . O el campeonato de mus La Piera Cuadrá. O el que quería regalar los pestiños contra la opinión de la autoridad. He de confesar que yo soy más de un pasodoble con su pellizco y su compás. Es menos complicado.

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