La esquina

josé / aguilar

Grillo, no Berlusconi

Ados semanas de las elecciones generales de Italia lo que advierten observadores y analistas no es la temida resurrección de Berlusconi, sino el avance espectacular de Grillo. No vuelve el payaso rico que engatusó en el pasado a los italianos con su discurso contra la política tradicional sino que triunfa un cómico de cinco estrellas que también abomina de los políticos de siempre, pero propone algo nuevo.

Beppe Grillo es, en efecto, un cómico profesional que en vez de hacer reír a sus conciudadanos los ha puesto a pensar que a lo mejor pueden construir una Italia distinta. Fundó años atrás un partido que es un antipartido, el Movimiento 5 Estrellas (M5E), que se ha convertido en la estrella de esta campaña electoral: los sondeos le atribuyen el tercer lugar en las intenciones de voto, por encima de la coalición de Monti, y no demasiado lejos de la izquierda y de la agrupación berlusconiana. Es el segundo grupo más votado entre los cuatro millones de electores de menos de 23 años.

Grillo está recogiendo el hartazgo ciudadano ante el sistema de partidos y la rabia por la crisis. Le ha dado a los indignados un cauce para cristalizar políticamente su protesta, pero va más allá de la manifestación callejera y la oposición sin alternativa. El M5E la tiene. Propone, entre otras cosas, abolir la financiación pública de los partidos políticos (que los partidos se sostengan con sus propios recursos es una revolución por sí solo), reducir la televisión pública a un único canal sin publicidad y dedicado en exclusiva a la información y la cultura, limitación a dos mandatos para todos los cargos públicos electos, sueldos para los políticos equivalentes a la media salarial nacional, sin mayores privilegios, y topes legales a las retribuciones de los ejecutivos de compañías que cotizan en bolsa y empresas con participación estatal. Estas medidas tienen un objetivo básico: disuadir a los que van a la política a enriquecerse, uno de los problemas que más han deteriorado a la democracia italiana gracias, qué duda cabe, a la anuencia cómplice de los italianos. Lo curioso es que a muchos italianos les atrae esta propuesta. Veremos en las urnas.

Beppe Grillo da un sentido netamente político a la antipolítica que oferta a los votantes de Italia. Sus detractores le acusan de dictador y dudan de que lleve a la práctica lo que pregona, pero él no les dará la oportunidad de comprobarlo: no se presenta como candidato ni aspira a ningún cargo.

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