Su propio afán

Golpe de suerte

Incluso aunque Olona no pudiese ir en las listas electorales, no la echarían de la campaña

El ayuntamiento de Salobreña ha anulado el empadronamiento de Macarena Olona. De no atenderse las alegaciones, no podrá presentarse a las elecciones. La intención de los ediles salobreñeros no sería, pero le han prestado un servicio. O diez, si los enumeramos:

1) Se transmite la sensación de que los rivales de la candidata de Vox le tienen pavor hasta para ponerle zancadillas. 2) La sitúan, véase, en el centro del debate mediático. 3) Juanma Moreno dice que él hubiese preferido competir con Olona (¿sí?), pero añade, con pellizquito monjil, que hay que saber cómo funciona la administración. Eso es verdad, aunque esa torpeza levantará simpatía en muchos ciudadanos agobiados por una burocracia insensible e insaciable.

5) Burocracia más exigente con Olona que con tantos inmigrantes empadronados de aquella manera, lo que potencia el mensaje de Vox contra ciertos abusos. 6) Por otro lado, se resuelva el empadronamiento en un sentido o en otro, este lío desactivará la peor tentación de Macarena Olona, que era hacerse la andalucísima. Ya tendrá que decir: «Soy de Alicante, ¿y qué? Me presento como española a presidir una queridísima autonomía española». Esto la favorece más.

Si al final el ayuntamiento tiene que reconocer que el empadronamiento era correcto, 7) Olona haría la campaña en alas de una victoria moral. Pero si dice que no, 8) ella tendrá el gesto épico de seguir haciendo campaña en Andalucía a pesar de no pedir los votos para sí, casi como el Cid después de muerto. Eso es un filón emocional en los mítines.

9) Un dato se nos olvida: para ser consejera o vicepresidente o ¿presidente? no se necesita haber concurrido en las listas electorales, como se ha visto en Castilla y León. 10) Y hay un dilema posible que se quitan de encima Olona y Vox. ¿Cuál? Hubiese resultado impresentable que, después de pedir el voto a los andaluces, si Olona no lograse un protagonismo real en la política, se volviese a Madrid, haciendo un Inés Arrimadas de manual, con el mal que le hizo a Inés la espantada catalana. Pero a la vez, si Olona se quedaba en Sevilla sin poder, Vox habría inmovilizado uno de sus activos parlamentarios. Si ahora se queda fuera de las listas, si Vox gana sus puestos en el ejecutivo andaluz, siempre puede ponerla a ella al frente. Pero si no los gana (lo que con tanta ayuda sería raro), Olona tendría expedita la vuelta a Madrid. Ha sufrido un golpe, pero de suerte.

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