Notas al margen

Goles y pelotazos

Kichi ve con buenos ojos la operación del nuevo estadio que planea el Cádiz e igual es porque sabe algo que el resto ignora

La afición está que trina con Vizcaíno y su socio Rafael Contreras por su afán por construir otro estadio con más capacidad para organizar eventos de todo tipo, que engorden las arcas del club. Si han lanzado este debate para desviar la atención y quitarle presión a la plantilla, sin duda les ha salido bien el tiro porque las iras se han depositado sobre sus espaldas. A los mismos gestores que el Carranza les parecía un sueño cuando el equipo deambulaba por Segunda B, ahora el Nuevo Mirandilla se les antoja pequeño en Primera. ¿Será por dinero? Podrían explicarlo mejor para evitar suspicacias. Por ahora, sólo sabemos que le han pasado la pelota al Ayuntamiento para buscar suelo en la capital, para que nadie piense que no lo intentan. Pero en el fondo, no descartan ubicarlo fuera de Cádiz, para acercarlo al mayor número de aficionados posible, aunque nunca a más de diez minutos de La Viña. Ya han pensado en ofrecer trenes lanzadera gratuitos para los socios. Pero los cadistas sospechan que lo único que persiguen es un negocio redondo, lo que en el argot futbolístico se denomina un pelotazo de gran categoría. Aunque no todos los cadistas opinan igual: Kichi no ve con malos ojos reunirse con ellos para "sentarnos con el mapa de la ciudad por delante para buscar una nueva ubicación". ¿Para qué querría dos grandes estadios? También podría aclararlo, porque a lo mejor sabe algo que el resto ignora. Lo único que sí descarta es que el Cádiz juegue más allá de los límites de la ciudad, por ahí no pasa.

Estos movimientos que generan grandes expectativas se dan a veces cuando los dueños del equipo piensan en vender total o parcialmente a fin de abonar el interés de posibles inversores. Quién sabe. Otros clubes ya se mudaron antes de estadio para crecer, pero el Cádiz no dispone de campo propio. Y ninguno inició el camino antes de consolidarse en Primera, abandonando unas instalaciones nuevas (que los gaditanos siguen pagando) a las que aún le sobran atractivos por rentabilizar, empezando por el famoso hotel que no encuentra dueño tras seis años que lleva Kichi intentándolo. Vizcaíno y Contreras están en la posición de hacer con su dinero lo que quieran. Muchos cadistas preferirían que los ingresos tras el ascenso y los traspasos nutrieran a la plantilla antes que un nuevo estadio, pero no son dueños del destino del Cádiz. Igual que no se entiende que desde el club se atrevan a diseñarle al alcalde y a otras administraciones las operaciones urbanísticas que se podrían acometer para cumplir su objetivo, puesto que ni son delegados de Urbanismo del Ayuntamiento, ni gestionan la Sanidad, ni poseen voz y voto en Zona Franca. Que los dueños del Cádiz piensen a lo grande es hasta saludable en una ciudad y un club demasiado acostumbrados a lamerse las heridas. Pero habría que empezar por asentarse en la categoría y llenar el Nuevo Mirandilla, antes de jugar a permutar terrenos ajenos como el que juega a las casitas de Pinypon.

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