Hay ganas de arrancar. Eso hace mucho. Los ánimos quedaron por los suelos. Muchos perdieron el interés por dormir y le cogieron odio a la hora de los aplausos. Pero si esto arranca con tantas ganas como ha arrancado la familia Martínez este nuevo tramo de la historia de su Hotel Spa Cádiz Plaza, todo será más fácil. Sólo nos hace falta el empuje de una fase en el que la disciplina acabe con los desfases y los incumplimientos de las normas impuestas por las autoridades sanitarias para evitar una recaída. Un rebrote sería ya mortal para todos y, sobre, todo un fracaso. Empezar con ganas como lo han hecho los Martínez es sinónimo de éxito o al menos de pujanza. Ilusión es lo siguiente, que sumado a una buena ración de ganas de trabajar suponen el cóctel perfecto para llegar a donde uno quiera. Nada es fácil pero todo es posible. Así que fuerza, disciplina y, entre todos, le diremos hasta nunca a este bicho maldito.

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