Gaditanos

Quizás Augusto no lo sabe o recuerda, pero su padre fue hermano de la cofradía de la Buena Muerte

He asistido como en las anteriores ocasiones, a la entrega del III Premio Joly, que premia la defensa de la libertad de expresión y se concede a personas nacidas o muy vinculadas a Cádiz y que en esta ocasión ha recaído en Augusto Delkáder. Hasta ahora los tres premiados han sido Ana Hidalgo, de San Fernando y alcaldesa de Paris, Inés Arrimadas, jerezana, política de C's y ganadora en votos en unas elecciones autonómicas de Cataluña y en esta ocasión, Augusto Delkáder periodista y de Cádiz/Cádiz. El primer presidente del jurado para la concesión del premio, fue el gaditano José Pedro Pérez Llorca (q.e.p.d.) y por su fallecimiento ha sido sustituido por otro gran gaditano, como es el laureado pintor Hernán Cortés.

El premiado en esta ocasión, ha tenido una carrera fulgurante en el mundo de la prensa, desde la subdirección del Diario de Cádiz (luego director) hasta presidente de la Cadena Ser y director editorial del Grupo Prisa. En el acto, recibió innumerables elogios, que escuché con satisfacción, no solo porque eran justos y merecidos, sino también porque alguien recibe elogios unánimes, sin necesidad de morirse. Conocí a su padre en el almacén de maderas que tenía en la calle Plocia y me lo presentó un amigo común, Rafael Argudo, que tenía un negocio similar. Quizás Augusto no lo sabe o recuerda, pero su padre fue hermano de la cofradía de la Buena Muerte, como supe cuando fui de la Junta. También conocí a la familia de su mujer Alicia y aún recuerdo que cuando el Club Náutico estaba en pleno muelle, haberla visto cuando la llevaba su madre en un cochecito de bebe, protegido por un plástico, según la previsión (y prescripción) de su padre, el doctor Villar, otro personaje inolvidable de Cádiz.

El acto de la entrega, lo recordaré mucho tiempo, porque Pepe Joly invita a muchos gaditanos a la ceremonia. Es la mejor y quizás de las pocas ocasiones para que la gente de Cádiz nos veamos, porque Augusto y Hernán, como lo fue en vida José Pedro, presumen de gaditanos y lo demuestran. Creo que estos personajes sienten continua nostalgia de Cádiz. Quizás no seamos tan unánimes y expresivos como los sevillanos, hablando con orgullo de su ciudad, pero basta conversar un rato con ellos para comprobar que sus ironías envuelven un profundo amor por la ciudad que les vio nacer. Estoy seguro, que por muchas distinciones que haya recibido Augusto Delkáder, el galardón que más apreciaría es el de Hijo Predilecto de Cádiz, aunque ya lo es de la provincia, y aunque no lo necesita.

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