El catamarán

Rafael Navas

Frustraciones y excepciones

LAS Aletas son, como Delphi, el mejor ejemplo de la obstinación de los políticos por hacer creer a los ciudadanos que hay algo detrás del humo. En ambos casos se parte de una necesidad por salvar el tipo electoralmente ante la constante fuga de empresas de la Bahía de Cádiz. Y en los dos se llega a la temida conclusión de que nos han tomado, y bien, el pelo. A cambio, han ganado tiempo, mucho tiempo. Es lo que tiene el cortoplacismo de la política de hoy.

Ni con consignación presupuestaria, 85 millones de euros, han sido capaces nuestros responsables públicos de sacar adelante el parque de Las Aletas, que se vendió una y otra vez como la panacea de todos los problemas de la Bahía, un asunto de Estado que se ha desarrollado de forma chapucera en Madrid y en Sevilla, ejemplo de cómo hacer el ridículo ante los tribunales. Bueno, ¿y qué? De lo que se trataba era de ganar tiempo y se ha conseguido.

Nos han tenido más de un lustro pendientes de plazos, despistados contando los meses y los días, para acabar no ya como al principio, sino peor. Porque, ahora, en el fondo más profundo de la crisis económica, ¿quién cree en ese proyecto?

A pesar de que había dinero y respaldo político y social, Las Aletas no ha salido adelante. Pero no esperemos que alguien vaya a asumir responsabilidades por este nuevo fiasco, no. Ni políticos ni técnicos. El mayor proyecto de futuro para la Bahía de Cádiz se queda en nada por una evidente negligencia pero nadie va a pagar por ello. Es una de las ventajas que tiene ostentar un cargo público en este país. Como no cometas un crimen con sangre de por medio, nada te afectará. Seguro.

Y mientras se confirmaba lo que hace tiempo se temía, las aguas de la Bahía asistían a la puesta en escena de su triste realidad: el portaaeronaves 'Príncipe de Asturias' abandonaba la Base de Rota camino del desguace en Ferrol. Se marchaba esta semana el que fuera buque insignia de la Armada española dejando tras de sí la estela de la indignación e incomprensión de los astilleros gaditanos, que no han recibido ni las migajas de su desguace. Eso no habría salvado su delicada situación pero habría sido un guiño de despedida después de tantos años de buena vecindad.

Al menos, las malas noticias que llegan por tierra y por mar tienen su contrapunto en el cielo. Desde arriba vienen últimamente las pocas buenas noticias que recibe esta Bahía. Airbus es quien, de vez en cuando, nos devuelve la autoestima y la confianza en el talento de nuestros profesionales, capaces, como en el CBC de El Puerto, de ganar un concurso internacional para fabricarle piezas a su principal competidor, la norteamericana Boeing. No hay nada como no estar en manos de políticos... españoles.

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