Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Festival de canes

No entiendo que no podamos salir a correr y sí se pueda sacar al perro, que podrían hacer sus necesidades en casa

Las calles de Cádiz en fin de semana son la imagen de un futuro distópico como ese tipo de películas "Abre los ojos", "28 días después", "Contagio", "Invasión" y tantas otras que de una manera u otra pronosticaban casos como el que atravesamos. Por las calles solo se ve a los que van a comprar el pan o los periódicos y a los que sacan al perro. Si Cádiz tenía seis ratas por habitante como dijo la chirigota, hay 16 mil perros que estos días sacan a pasear a sus dueños, de ahí que Cádiz, como la chirigota del Love, sea un festival de canes (el nombre era regular, reconozcámoslo). Cádiz está llena de perros, de manera especial desde que se eliminó hace 35 años la tasa por la tenencia de animales, que si no habría la décima parte. Lo que yo te diga. Comprendo que para muchos propietarios de perros su mascota es lo más de lo más, para algunos incluso más querida que cualquier persona, como "Los encantadores de perros" del Cascana. Lo que no entiendo es que no podamos salir a correr y sí se pueda sacar al perro. Corre uno solo, sin contacto con nadie. Digo más: a los corredores les da mucho coraje que alguien pare su carrera, les pregunte por algo o les dé conversación. Los perros podrían hacer sus necesidades en casa para no convertirse en "Los que la sacan a mear", el tipo borde del Pellejo. Perdón por este alarde de erudición carnavalesca pero en realidad todos los tipos me los dijo Javi "juanelopedia" Osuna.

Ya se ven bandadas de gaviotas detrás de gente con el carrito de la compra, tal es la ausencia de alimentos ante la parada de actividad. Pensaba yo esta mañana qué será de las palomas si Purita González de la Blanca ya no puede ir a San Francisco a echarles de comer ni ese hombre mayor con dos bolsas del Mercadona llenas de migas de pan que va por las esquinas "De plaza en plaza" como el Yuyu ( es triste y dura la vida de un palomo ),uno de los animales más asquerosos que ha tenido la suerte de ser elevado a los altares y ser usado como causa política. Si dura un mes la cuarentena, nos cargaremos a la mitad de las diez mil palomas que hasta la fecha el Ayuntamiento no sabía dónde meter. Ya saben lo que le dijo Franco a la viuda de Carrero Blanco en el funeral del almirante: "no hay mal que por bien no venga". Menos palomas, menos gaviotas pero con los perros en lo alto de la cadena trófica, signifique eso lo que signifique. De aquí a nada se alquilarán perros para pasear y habrá que reformar el Código Penal para imponer penas al secuestro de animales. El que viva la verá, nunca mejor dicho.

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