puente de ureña

Rafael / Duarte

Evocaciones

LA memoria es como el magma volcánico, efervescente, cálida, modificando la realidad, añadiendo colores, rocas, arcos.

La memoria cada vez que puede, por culpa de políticos, sindicatos, y corruptelas sin catalogar, se sumerge en si misma, ensimismada, y produce recuerdos, evocaciones, ecos, donde el pasado es manriqueño y arciprestal, tiempo mejor, cuando seleccionamos como en los colores de una paleta lo que de verdad fue grato.

Así, por ejemplo, Luis Berenguer, abrigo gris, traje azul, sin cruzar con calzón de chamelote sotaventero, en el hotel Luz Sevilla, de jurado del primer premio de Novela Corta Ciudad de San Fernando. Cóctel con copa de boca ancha azucarada, oliva en pincho, el chic literario, con Alfonso Grosso y Caballero Bonald.

Así por ejemplo Carmen Lobato, a la postre una apreciadísima amiga, mejor política de las que he conocido, por su seriedad en el trabajo, su dedicación, su valentía y su limpieza. Jamás la vi sino emprender, y si discutía con alguien, jamás le guardó rencor ni nada parecido. Generosa, no dudó en presentarme políticos de calado, de talla, por ejemplo, mi admirado Loaiza. Una de las cabezas más centradas que existen en la ínsula barataria, este pueblo que, si dejo resbalar la memoria a escorar como una marea, -otra vez, Berengueriana- me pone imágenes negativas de vanidades, galerías y otros poemas, de gente estulta consuetudinariamente necia y tonta pero con bocas y boqueras.

Quiero seguir con la memoria fiel. No merece la pena ser perverso sino verso y mar, y buena gente y limpia y clara la voz y la palabra.

Esa Isla donde la amistad lo es todo. La amistad vale más que el talento. Vale más que el gobierno. La amistad vale casi tanto como la familia, dijo Mario Puzzo, el autor del Padrino, aquella novela de hace tiempo, o Manolo Barrios, escritor isleño, que llegó a probar que fue en la Isla donde se acuñó la palabra liberal y que otro isleño Joseph Herrera, presbítero, solicitó la primera licencia para abrir un reñidero de gallos y su tratado: Que gallos mandan cuando las peleas son nobles, limpias y nada más que a primera sangre.

Hoy no caben cultismos ni patochadas, ni palabros ni cuentos, hoy sólo cabe la percepción de lo que alienta, el cálido afecto, la admiración de personas y obras más allá de los vanidosos/as, mirmillones lenguaraces y rasputines de bar.

Perdonadme la hora tonta. A lo mejor es por la festividad de la Virgen María, por su pureza intrínseca, por su existencia íntima. Por todo. La verdad es personal y acaso más subjetiva pero siempre es de verdad.

Y porque es mi verdad, y la defiendo como dijo el poeta: La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés, o lo piensen los demás.

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