La Azotea

Melchor Mateo

mmateo@diariodecadiz.com

Estrés

Vivimos tiempos en los que tratamos de darle un diagnóstico clínico a todo lo que nos pasa de manera cotidiana. Mi cuerpo y mente están desentrenados después de estar un mes ajeno a la vorágine laboral y llenar las horas del día de una manera mucho más relajada. Seguramente dirán que esta desgana que tengo ahora mismo es estrés posvacacional. Si te vas a Internet y buscas cómo superar esta apatía, te dicen que suele tardar unas dos semanas la desaparición de los síntomas. Lo mismo vamos a tener que poner un período de adaptación como en los colegios con los más pequeños para no sufrir traumas que puedan manifestarse en el futuro. De toda la vida nos ha costado la vida recuperar el ritmo en el trabajo, la rutina del sueño y la alimentación, pero las agujetas pasan pronto. No hay tampoco que montar un lío con el asunto. Lo importante siempre es tener un sitio al que volver.

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