Punto de vista

José Ramón del Río

Elecciones catalanas

YA escribí en otra ocasión que fue en el turno de preguntas de una conferencia que dio Artur Mas, en uno de los almuerzos organizados por el Grupo Joly, cuando respondiendo a una que se le hizo proclamó por primera vez en público que su objetivo final político era conseguir la independencia de España para Cataluña. Eso sí, añadió, con todos los sacramentos legales y democráticos.

Ahora, cuando convoca adelantadas unas elecciones autonómicas con la promesa de que, si consigue la mayoría absoluta, declarará unilateralmente la independencia, se acusa al partido del Gobierno y a su presidente de haber dejado pudrirse la cuestión, porque con una Hacienda propia para Cataluña, como la del País Vasco o Navarra, o con una reforma constitucional, haciendo de España un Estado federal, el problema estaría resuelto.

Se olvida que lo que quieren los independentistas es eso: la independencia, convertirse en una nación más de la UE y que ni más dinero ni más competencias le bastan. También se olvida que el partido del gobierno, mientras pueda, no consentirá romper la unidad de España. La reciente proposición de ley, presentada en el Congreso para dotar al TC de capacidad para sancionar el incumplimiento de sus resoluciones, se considera como oportunismo electoralista, cuando no como una forma de echar leña al fuego. Quizás lo sea, pero resulta que la Generalidad no ha acatado ninguna de las 6 sentencias dictadas por el TC considerando ilegales la declaración de soberanía, la suspensión de la consulta y de sus preparativos y la preparación de su estructura de Estado.

En su carta abierta a los catalanes, el ex presidente Felipe González, corrigiendo las veleidades oportunistas de Zapatero y ahora de Sánchez, se muestra contrario a la independencia, calificándola de "grosera violación de la legalidad democrática" y de "retroceso histórico" y el que fue director general del servicio jurídico de la UE, afirma que la declaración unilateral de independencia no va a tener el apoyo de otros países por ser contraria a los tratados europeos y por el riesgo de contagio. El "derecho a decidir", tan invocado por Mas, según este experto jurídico, no está reconocido en la legislación internacional. La canciller alemana, cuyas opiniones en Europa tienen mucho peso, no sólo ha dado respaldo a Rajoy en cuanto a su política económica, sino también en cuanto a la postura del Gobierno sobre Cataluña, porque responde, en su opinión, a la legalidad internacional y a los tratados internacionales.

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