Calle Ancha

Alberto Ramos / Santana

Échame un cable

LA Catedral Vieja tiene mala suerte. Pese a que es muy mayor, vieja, no la respetan. Ha tardado mucho en recibir los cuidados que se merece, ha tardado mucho para que le arreglen el Torreón, y cuando lo hacen, no deja de ser noticia por cuestiones de mal gusto ajeno. Primero le pusieron un aparato de aire acondicionado que, con la excusa de que era para proteger las piezas de una exposición, era un feo pegote en su cubierta, pegote que no disimularon los tablones blancos que lo cubrieron. Y ahora le ponen un cable en el Torreón con la excusa de colocarle un pararrayos… Pero es que, además colocan el cable contraviniendo una normativa municipal de 1995 que prohíbe colocar cables en las fachadas. Por eso, con razón, el Ayuntamiento ha nombrado una comisión inspectora y llevará el asunto a la Comisión local de Patrimonio.

En esto de los cables por las fachadas, ya lo dije hace tiempo, nadie puede quitarle la razón al Ayuntamiento. Hace más de una década, desde 1995, que se hizo pública la normativa que regula el soterramiento de los cables en calles y fachadas de la ciudad y, por tanto, hay que cumplir lo reglamentado. La norma se hizo famosa a comienzos del año 2006, cuando el gobierno municipal denunció que se iban a entregar unas viviendas rehabilitadas por la Junta de Andalucía sin soterrar los cables en la fachada, y se anunció que el rigor y la vigilancia en el cumplimiento de la normativa municipal sería una constante. Pese a ese supuesto rigor en octubre del mismo año 2006 se inauguró el Centro Cultural Reina Sofía, un edificio exento, considerado, con razón, emblemático para la cultura en Cádiz, que, al día de hoy, muestra una importante red de cables en la fachada.

Es bueno que el gobierno municipal ordene que una Comisión inspeccione los cables que afean las fachadas en los edificios del casco antiguo en Cádiz. Tan bueno como práctico. La Comisión podía, tras revisar los cables del Torreón, revisar edificios municipales, como el de Asuntos Sociales en la calle Zaragoza, donde, además de que es una buena muestra de cables en la fachada, cada tarde-noche la basura se saca en bolsas de plástico, incumpliendo la normativa municipal que exige la utilización de bidones. Y, de paso, revisar si se cumplen las exigencias de ornato municipal en todas aquellas fachadas del casco histórico de la ciudad en los que, desde hace meses, se colocaron una serie de artilugios para colgar las polémicas banderolas publicitarias sobre el Bicentenario de La Pepa, quiero decir de la Constitución de 1812.

Eso sí sería echar un cable para el buen ornato de la ciudad.

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