Berltot Brecht, tan citado no hace mucho, ironizaba con una ingeniosa frase diciendo que cuando el Gobierno no obtiene la confianza del pueblo, habría que disolver... el pueblo. Tal parece que muchos están haciendo caso literalmente a lo que era un gran sarcasmo, y ahora se empeñan en desprestigiar e incluso repudiar el recurso legal, constitucional e imprescindible del referéndum, simplemente porque algunos se pierden. Pero en eso consisten la voluntad y la soberanía populares, en que unas veces te apoyan o te dan la razón, y otras veces te retiran la confianza o les da por votar a quien tú no esperabas. Parece que algunos dictadores nos acostumbraron a que los referéndums eran todos plebiscitos, es decir que se convocaban sólo para ganarlos. Olvidamos que en democracia la mayoría es sagrada, siempre. Y sobre todo, hay que defenderla cuando no nos gusta. Y que el que pierde es el culpable principal de su derrota.

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