Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Dirigentes vecinales

Debían andar bien las cosas cuando la preocupación de los vecinos de Astilleros era dónde dejar el coche

La principal reclamación de la Asociación de Vecinos de la barriada de Astilleros fueron plazas de aparcamiento, debían andar bien las cosas cuando la preocupación de sus vecinos era dónde dejar el coche. Igual que las movilizaciones de Loreto para pedir que se arreglase la plaza del barrio que se inundaba de manera constante o para pedir la construcción de un colegio, porque los niños tenían que ir al Manuel de Falla o al Adolfo de Castro. O las recientes reclamaciones cuando la contaminación del agua en el barrio. Recuerdo a Pedro Jiménez o a Luis Monroy, dos dirigentes vecinales con talla. Algo así podríamos decir de Antonio Gallardo en el Pópulo, gracias a su gestión llegó el Plan Urban y la transformación del barrio de un lugar degradado por la droga y la prostitución a convertirse en epicentro del turismo y la hostelería de la ciudad. Podríamos recordar la labor de Enrique Blanco en el Cerro del Moro, que consiguió la transformación absoluta del barrio cuyas reivindicaciones habían empezado en la parroquia de la mano de Jesús Maeztu y Gregorio López. Estuvieron en el movimiento vecinal Hipólito García, Luis Pizarro, Manolo Brenes. Ha habido importantes dirigentes vecinales en La Laguna, como Arturo Prada, en La Viña como Pepe Lado, en el Barrio de Santa María como José Rodríguez, en la Barriada de la Paz como Manoli Molina. Por supuesto los hubo en Cortadura, Guillén Moreno, Los Porches, San Carlos y tantos otros. Ninguno de estos dirigentes vecinales que consiguieron para sus barrios grandes mejores gracias a la movilización y la gestión tiene una calle ni son recordados por la ciudad. Pero se da el caso de que Luis Arenal va a tener una avenida. No conocí a Luis Arenal así que no puedo hablar de él mucho, tan solo que me parece desmedido que le den una avenida que, además, sustituye la de Príncipe de Asturias que no hace referencia a ninguna persona sino al título que tienen todos los herederos de la corona española desde hace siglos. Si se trataba de feminizar el callejero le podían haber puesto Princesa de Asturias, título actual. No digo que Luis Arenal no se merezca una calle, pero no más que muchos otros dirigentes vecinales o sindicales que han luchado por el bienestar de los gaditanos. La única circunstancia que hace diferente su caso es el pacto Adelante Cádiz-PSOE por el que la portavoz socialista quiso recompensar la ayuda que recibe de una hija del homenajeado en las guerras internas socialistas. No se me ocurre ninguna otra razón que explique el motivo por el que grandes dirigentes vecinales no tienen nada que les recuerde y una sola persona tenga una avenida, dicho con todo el respeto a la familia Arenal.

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