La azotea

melchor / mateo

Día de locura

EL mundo se vuelve del revés. Ángeles que bajan al infierno, diablos que te llevan al paraíso. Nada es lo que parece pero todo parece lo que es. Locura, desenfreno y nada de mesura. El día se termina cuando acaba la noche entre desperdicios. Es el último reducto del Carnaval paralelo al de las coplas de las ilegales en los callejones y junto a la Torre Tavira y los coros en la plaza. Es el Carnaval denostado, el de la dudosa fama, el de la mala imagen frente al purismo de los romanceros y los repertorios a pie de calle. "El Carnaval no es botellón", dice el Ayuntamiento. Claro que no, es mucho más que eso pero en el sábado también hay una diversión que no sólo va aparejada a la bronca y al consumo de todo tipo de sustancias. El macrobotellón es algo que se ha convertido en algo inherente a todas las fiestas de cada pueblo y ciudad por desgracia, pero todos poseemos un sábado inolvidable en nuestra memoria.

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