Desde el palillero

José Joaquín León

Después de la Gran Regata

HAY que decirlo alto y claro: la Gran Regata de 2016 ha sido un éxito. Le pese a quien le pese, y sean quienes sean los detractores. Pues en Cádiz se desacredita todo, con razón o sin razón. Es verdad que no todo ha funcionado bien, y que otras regatas fueron mejores, por ejemplo la de 1992, que se organizó en tiempos de Carlos Díaz; y la de 2012, que se organizó en el año del Bicentenario con Teófila Martínez. Pero la Gran Regata de 2016 era de alto riesgo y el equipo de Kichi ha superado la prueba. Igual que otras veces se denuncian sus errores y sus ingenuidades, no se puede cometer la injusticia de negarle los méritos cuando algo sale bien.

Por supuesto, en una Gran Regata no todos los aciertos son del Ayuntamiento. También hay que destacar el dispositivo de las Fuerzas de Seguridad, en un evento que era muy peligroso por razones obvias. Eso fue coordinado por el subdelegado del Gobierno, Javier de Torre. La Junta y la Diputación colaboraron poco, ¿y qué? El alcalde debe aprender a andar por sí mismo. Hay asuntos que son de competencia municipal.

Funcionó mal el transporte, sobre todo el tren, con un cero para Renfe, que no puso Cercanías nocturnos. El tráfico se vio desbordado, ante la masiva llegada de visitantes. Los aparcamientos no le gustan a este Ayuntamiento. Pero, en general, se vio que la coordinación de las autoridades, y la colaboración de instituciones como la Universidad de Cádiz, fue positiva.

No se puede denigrar un finde de fiesta que ya lo quisieran otras ciudades. En Cádiz molesta todo lo que deja beneficios y atrae turismo. El Carnaval molesta. Las cofradías molestan. El ascenso del Cádiz molesta. A todos los que nos gustan las tres C gaditanas nos dicen que somos carajotes, incluso si tenemos carreras terminadas (y no sólo medias maratones), o son académicos. Por supuesto, una Gran Regata también molesta. Incluso vinieron extranjeros. No todo era gaditanía profunda.

Ya escribí el sábado pasado que la Gran Regata es la Gran Verbena del Verano en Cádiz, y que hace falta una todos los años. Como se están organizando cada cuatrienio, por supuesto que hay que pedir la de 2020. Pero, además, hay que montar una Gran Regata Gaditana del Tricentenario para el 2017, aunque sea invitando al Juan Sebastián de Elcano, el Vaporcito resucitado, los catamaranes de la Bahía, el ferry que no irá a Huelva y algunos barquitos más. Casi todo lo que se hace en los muelles de Cádiz es un éxito, desde antes del siglo XVIII. Lo malo es cuando no se hace nada.

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