Descontrol absoluto

Lo importante no es que pacten Sánchez y Ayuso sino que acierten. Se pueden pactar medidas equivocadas

Todavía hay personas ingenuas, espíritus sublimes, almas puras, que preguntan: ¿por qué España es el país europeo que peor está gestionando la pandemia del Covid-19? Pues por la politización cutre. En este país todo se mide en clave de politiqueo, hasta las próximas elecciones, sin horizontes estratégicos. Mientras Pedro Sánchez pide unidad, él va a su alarma. También hay que tener claras las prioridades de salud, y ser consecuentes, algo que le falla a Isabel Díaz Ayuso. La batallita de Madrid es alarmante, porque nadie sabe lo que hace. No es sólo un problema de la capital de España. Hasta el presidente de la Junta, Juanma Moreno, hombre de por sí malagueño, pidió a los madrileños que no vinieran a Andalucía.

Los criterios científicos (yo diría que simplemente de sentido común) no son practicados. Uno de los grandes errores es tener al frente como responsable pseudocientífico al doctor Simón, que en cualquier país civilizado ya habría sido destituido. En las relaciones con las autonomías, la disparidad de criterios es la misma que existe dentro de la Unión Europea. Las medidas de París son diferentes a las de Madrid. Por supuesto, se debe tener en cuenta la situación epidemiológica. No es igual en unas ciudades que en otras, y no se puede castigar igual a unas ciudades que a otras. Pero la movilidad descontrolada es el motor de la segunda ola .

¿Cuántas personas contagiadas están viajando hoy en aviones, trenes y autobuses? ¿Qué decir de Barajas y Atocha? La inseguridad en los aeropuertos y las estaciones es evidente. ¿Y los metros abarrotados? El rebaño se agrupa, como si nada. Aquellas medidas de distanciamiento en los comercios se fueron perdiendo. ¿Y las personas con síntomas que piden un test por caridad, y mientras esperan pueden moverse así como así? ¿Para qué sirve rastrear, como si fueran los cocineros de Villarejo, y no saben ni contestan? Quizá llegaremos a la inmunidad de grupo antes que a la vacuna generalizada, con el coste de dejar a muchos difuntos por el camino.

Las medidas en España se reducen a las conveniencias del politiqueo. Pero lo importante no es que pacten Sánchez y Ayuso, sino que acierten. Se pueden pactar medidas equivocadas. Interesa guiarse por criterios científicos objetivos, no contradictorios, eficaces y contrastados en la medida de lo posible. Y poner las energías en acabar con el descontrol absoluto, sin necesidad de encerrar a todos los españoles.

El coronavirus cabalga sin rumbo hacia el invierno, como un caballo desbocado.

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