Una vez vi, en Cádiz, tras el cristal de un restaurante a Manolo García sentado en una mesa con otras personas. Quienes venían conmigo, sabedores de mi admiración por el cantante, me animaron a entrar para arrancarle una foto. Mi negativa les sorprendió. Les expliqué que se trataba de una persona como nosotros que disfrutaba de un momento íntimo y que molestarle no entraba en mi código ético. Y mucho menos deseaba un rechazo que me desmitificara a Don Manuel. Ahora quieren traer a otro de mis mitos: 'Mágico González'. Llevan anunciando durante años que viene, que esta vez sí, que están los billetes... No saben que el esquivo y peculiar salvadoreño está descompuesto pensando en un baño de masas con sus reverencias y loas. No fuercen el regreso. A muchos se les puede caer el mito. No nos hace falta su presencia física. Está en nuestro corazón y nuestra memoria. (P.D: Si viene, estaré el primero en la cola).

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios