calle real

Enrique / Montiel /

Defiendo a Raposo

HE visto a Raposo una vez. Miento, dos veces. Una primera, en Cádiz, con José Blas Fernández, teniente de alcaldesa delegado de Hacienda, que me lo presentó, y el día del Teatro de Las Cortes, cuando juró su cargo de concejal del Ayuntamiento de San Fernando. Cuando lo conocí me pareció un hombre muy discreto y, en cierto modo, abrumado por lo que se le venía encima, aunque sereno. "Segundo" de Pepe Blas en Graduados Sociales, Raposo no sólo iba a contar con la experiencia acreditada del teniente de alcaldesa de Cádiz, también con su amistad y colaboración. No era poco para empezar el trabajo que le encomendaría Loaiza. Entonces ya pensé que haría bien las cosas de la Hacienda local. Por eso, cuando los socialistas informaron a la ciudadanía de que Raposo fue "asesor" de Clemente Ruiz y estaba en el Sumario del Robo de la Caja, pensé que qué mala suerte que el pin pan pun fuego que se avecina empezara por una de las personas mejor formadas para llevar un cometido municipal: Raposo.

La definición no es que Clemente Ruiz sea un foco de irradiación de presumibles culpabilidades sino el icono de un desastre de gestión económica municipal por el que hay que pedir responsabilidades de todo tipo. Insisto una vez más: penales, administrativas y políticas. O sea, que nadie se empeñe aun. Clemente es un imputado en un proceso penal, no un sentenciado de última apelación. O sea, no es culpable en sentido estricto. Y puede que, además, desde la semana que empieza mañana, sea un hombre en libertad bajo fianza que dedicará su empeño en defenderse de las gravísimas acusaciones que penden sobre él.

¿Pero y Raposo? Ya ha dicho que ha asesorado a Clemente Ruiz para una empresa concreta, pero también a otros concejales de la bancada socialista. Un profesional libre que vive de su trabajo tiene esto, quien llama a la puerta de su despacho profesional es atendido. Pero claro, las muchas películas nos han enseñado una visión del mundo conspiratoria en la que los malos son ayudados por otros malos para quedar impunes de sus tropelías. Es el derecho a la defensa y la propia naturaleza de las cosas. Por esto mismo yo creo en la absoluta inocencia de Raposo. Como también no creo que Clemente Ruiz haya ido a decirle que tiene un saco de dinero robado a los ciudadanos isleños para que él se lo coloque en paraísos fiscales o en un buen resguardo hasta que cumpla la previsible condena. Y es más, creo que nadie creería algo así.

Ayer sabíamos que Raposo ha asumido un reto definitivo. Loaiza le ha encargado la responsabilidad del control del gasto. Y de los ingresos. Todas las delegaciones municipales van a tener que pasar por esa ventanilla que no va a entender de barcos. Si lo hace de un modo tan escrupuloso y estricto como su presidente del Colegio de Graduados Sociales lo hace en San Juan de Dios, cosa que creo intentará, se enderezarán muchas cosas en La Isla.

Por lo demás tendrá que acostumbrarse a estas pedradas. En Cádiz se han dado ya hasta "atragantás".

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