La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Debajo de la capa de Drácula

No hay aparición de Gabilondo en la que Sánchez no aparezca envolviéndolo con su capa de trolas como Drácula a sus novias. Y se diría que al candidato socialista le está pasando lo mismo que a las rubias de las películas de la Hammer cuando Christopher Lee se abría de capa, las rodeaba con ella y entraba a matar con los colmillos: acababan convertidas en hermosas vampiras eternamente vestidas con vaporosos saltos de cama. Gabilondo parece estar perdiendo cada vez más sus tan celebradas virtudes de ecuanimidad, inteligencia y moderación vampirizado por el discurso de su valedor. Está escrito que nadie puede servir a dos señores a la vez. Y los hechos demuestran que es muy complicado, si no imposible, servir al neo o pos PSOE de Sánchez y a la verdad, la moderación y el juego limpio.

En un mitin reciente, siempre envolviendo la candidatura de Gabilondo con su vampírica capa de trolas, Sánchez, contradiciendo sus llamadas a que la pandemia no se convierta en arma política, ha dicho que la Comunidad de Madrid "siembra confusión y zozobra" sobre la vacunación, que "la libertad es vacunar" y que "la bandera de la libertad nunca la tendrá el dúo de la Plaza de Colón: la libertad de hoy es vacunar, vacunar y vacunar". Además de reducir el trío de Colón a dúo para ganarse las ruinas de Ciudadanos, como si a Alma y Johnny les quitaran a Casto Darío, y de acusar a la Comunidad de sembrar dudas sobre la vacunación -lo que es gravísimo-, daba a entender que la política del PP sería no vacunar, no vacunar y no vacunar. También dijo que Madrid "no puede ser la primera región de Europa gobernada por la ultraderecha". Por lo visto que un futuro gobierno del PP recibiera el apoyo de Vox supondría que gobernara la ultraderecha, pero que el Gobierno de España esté formado por el PSOE y Unidas Podemos no supone que lo haga la ultraizquierda. Vale.

Gabilondo, envuelto en la capa de Drácula de Sánchez, llegó a decir que la izquierda "no está a favor de algunas mal llamadas libertades" como la de contaminar Madrid y contagiar (¿será que el PP está a favor de los contagios?) y que el Gobierno de la Comunidad de Madrid no responde a cuestiones como el aumento de contagios, ingresos en las UCI, hospitalizaciones y fallecimientos (olvidando que el Gobierno de España reconoce 76.328 fallecidos cuando superamos los 100.000). Como la pobre Lucy de la novela de Bram Stoker acaba este hombre.

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