Que los teatros de Broadway hayan decidido seguir cerrados hasta enero de 2021 puede ser una anécdota en el desolador panorama mundial desatado por la pandemia. ¿Qué son unos 40 teatros cerrados durante 10 meses frente a más de 500.000 muertos? Pero los símbolos son importantes y el cierre más prolongado de su historia de estos teatros simboliza este desastre. Por eso ha sido noticia mundial, como si se oyera el eco de la vieja canción de la primera gran estrella de Broadway, George M. Cohan, cuya estatua preside Times Square, "Give My Regards to Broadway": "Dale mis saludos a Broadway / recuérdame en Herald Square / dile a la pandilla de la calle 42 / que pronto estaré allí".

Desde que abrieron sus primeros grandes teatros a principios del siglo XIX con Barnum y Astor al frente, Broadway nunca ha cerrado. Ni la Guerra Civil ni las dos guerras mundiales lo lograron. El 11-S, que golpeó allí, los cerró poco tiempo. Como tituló en marzo The New York Times: "Broadway, Symbol of New York Resilience, Shuts Down Amid Virus Threat".

El progresivo esplendor musical de los musicales americanos, duramente conquistado en competencia con el prestigio y el éxito de las operetas europeas, convirtió a Broadway en uno de los centros de creatividad musical más importantes de la cultura americana y mundial desde los primeros 30 años del siglo XX gracias a empresarios como Ziegfield o George White, a los productores, editores y compositores del grupo de Tin Pan Alley y al genio de Irving Berlin, Cole Porter, George Gershwin, Jerome Kern o Richard Rodgers. La fusión entre el jazz y la canción popular se produjo allí en un apasionante viaje de ida y vuelta: adoptando aires jazzísticos componían canciones de las que después se apropiaban los jazzistas puros para recrear sus personalísimas versiones. Baste recordar los songbook que el sello Verve dedicó a los músicos de Broadway con versiones de Ella Fizgerald, Billie Holyday, Louis Arsmtrong, Sarah Vaughan, Art Tatum o Charlie Parker. Sin olvidar que el esplendor del musical de Hollywood fue importado de Broadway.

La que desde los años 20 fue llamada The City That Never Sleeps (la ciudad que nunca duerme), sobrenombre popularizado por el cine (título de películas de Jamez Cruze y John Auer) y la canción (I wanna to wake up, in a city that doesn't sleep del New York, New York de Liza Minnelli y Sinatra) está apagada.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios