La corredera

Antonio Morillo Crespo

DNI

ES que no te das cuentas. Pero un día lo necesitas y compruebas que va a caducar. Preguntas y sacas número para los trámites oportunos, una fotografía y 10´10 euros cambiados. Pero no sabes, que hay colas desde la más temprana hora, colas larguísimas... Yo creo que es de las pocas colas que todavía quedan en nuestra España, la del fútbol, la del Falla y alguna más. Pero esta tiene su sabor y su castaña. Al final después de dos o más horas, si es que no tienes que volver otro día, porque Internet se ha ido, llegas a la mesa donde dos sufridos policías nacionales vestidos de negro luchan con una maquinita conectada a la red. Allí te hacen poner el dedo para las huellas, pero ni el dedo ni la máquina compaginan. Vueltas y más vueltas al dedo y el pobre guardia sin saber qué hacer ni qué decir, mirando al techo, hasta que al fin desde allá en la Central dan el okay. Una semana más tarde te llaman para, previa otra cola, entregarte el DNI flamante, ya electrónico, que te sirve para, vía Internet, hasta hablar con la Administración.

Y en la cola te cuentan historias, como estas. Tan importante y tan trabajosa es la operación del DNI, que miren ustedes lo que le pasó a una mujer. Le robaron la cartera con todo lo que llevaba. Y lloraba desconsoladamente "¿tanto dinero llevabas en ella?" le preguntaron. Y respondió "lo de menos es el dinero, lo malo es que tengo que volver a sacarme el carné de identidad". Y otro, que al pedirle el policía el documento antiguo, le dice "¿y el viejo?" Le contesta el ciudadano "el viejo está malucón en la cama". Y a otro le robaron el coche, pero el ladrón muy cortés, le dejó una nota diciéndole que por necesidad y urgencia se lo llevaba, pero que lo encontraría en tal sitio y en tal hora. Y así fue, con otra nota en la que el ilustre ratero, como agradecimiento, le obsequiaba una noche en un hotel, todos los gastos pagados. Asombrado llamó y efectivamente era cierto. Así que se fueron a la costa una noche al hotel señalado y a la vuelta (el ladrón le había sustraído el DNI con sus datos) encontró su domicilio completamente desvalijado, solo estaban las paredes.

Así que ya saben ustedes, lo que vale un peine y el DNI .

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