Tribuna libre

Mara Rodríguez

Cuestión de responsabilidad

Si hay algo estos días que tenemos que aprovechar es el tiempo. Lo demandamos continuamente y ahora que lo tenemos por obligación se hace complicado gastarlo entre cuatro paredes.

Esta situación de alarma en la que vivimos nos debe servir para parar y reflexionar de forma pausada, porque el ser humano demuestra lo que es en situaciones difíciles, y ahora mismo debemos ser conscientes de lo que estamos viviendo. Una de nuestras principales preocupaciones son nuestros seres queridos, especialmente nuestros mayores. No puedo dejar de pensar en que, precisamente, son ellos quienes está doblemente aislados. Cádiz cuenta con un alto número de personas de tercera edad que viven solas en un aislamiento ahora agravado por la situación externa. Un aislamiento muy diferente al que vivimos la mayoría de personas algo más jóvenes, que nos encontramos en compañía de algún familiar o amigo y, en ocasiones, con acceso a otros recursos a través de las nuevas tecnologías.

Días como hoy y como los que vienen son los que deben demostrar nuestra responsabilidad y solidaridad. Debemos estar pendientes de esos mayores que están más solos, ya en sus casas o en residencias ahora sin visitas, sin esa alegría que les acerca a lo que fueron en un momento anterior, una familia. Debemos acercarnos con llamadas de teléfono a algunos familiares alejados por edad o por distancia, pero que sentirán ese abrazo desde el otro lado de la línea totalmente libre de cualquier virus malicioso; o desde una distancia oportuna saber si nuestros vecinos necesitan algo y evitarles así tener que salir a por algún producto de primera necesidad. Creo que parte de esa responsabilidad individual de la que tanto se habla ahora no consiste únicamente en no salir de casa, sino en hacer lo que puedas por el prójimo.

Existe otro grupo especialmente vulnerable del que poco se habla y que depende exclusivamente de la solidaridad y del voluntariado, como es el colectivo de personas sin hogar. Hoy también mi reconocimiento a quienes han decidido dar un paso ante esta situación para que estas personas sientan la cercanía y el calor de alguien que se preocupa por ellos. De nuevo otra forma de dar esos abrazos ahora contraindicados, pero que los recibirán a través de la conversación en el que el tema central es saber su estado de salud, si conoce los albergues de la ciudad en los que puede pasar la noche y si necesita algún material para combatir las inclemencias del tiempo. Unas visitas y unas conversaciones que les recuerdan que no están solos a pesar del momento en el que nos encontramos.En estos días de aislamiento, en los que se echa tanto en falta el ajetreo del día a día, y en el que los aplausos por las ventanas nos hacen sentirnos más cerca los unos de los otros y reconfortan a los profesionales de la sanidad, pienso también en que todo esto pasará, en parte pasará tan rápido como responsables seamos, y nos tocará pensar en todos nuestros vecinos y vecinas. Nos tocará poner a Cádiz en su lugar, apoyar al pequeño comercio, ayudar a los autónomos y así, poco a poco, recuperar el día a día de la ciudad, de la cotidianeidad. En definitiva, tocará levantar el ánimo a una sociedad para coger impulso y afrontar todo aquello que venga.

Desde el gobierno central, ya se han puesto en marcha medidas de urgencia, y seguro que vendrán muchas más, y las administraciones locales y provinciales debemos ir todas a una, porque Cádiz se podrá recuperar de esta situación si remamos en la misma dirección, y es que ante estas situaciones son muchas más las cosas que nos unen que las que nos separan. Así que seamos responsables y solidarios, demostremos a la ciudadanía la altura de miras y la altura política que tiene la ciudad, porque la sociedad gaditana ya ha demostrado en muchas ocasiones.

que no se rinde ante las adversidades, y esta vez no va a ser la primera. Los representantes públicos de esta ciudad no debemos poner únicamente el remedio tras la caída, sino que debemos ser el apoyo para que la ciudad se vuelva a levantar y siga hacia adelante, con sus jóvenes, sus empresarios, la vuelta de los niños a las aulas, y por supuesto, con nuestros mayores paseando de nuevo por las calles. Esta situación puede ser una oportunidad para demostrar muchas cosas.

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