Torre Alta

Tito / Valencia

Cuestión de fe

LA fe es una cuestión de tener confianza en una persona, en una cosa, en una situación. También, es fe, tener esperanza en algo que no se ve. Yo creo que la política se está convirtiendo en una cuestión de fe. Se empiezan los mandatos otorgándoles un voto de confianza para continuar el camino transformando esta confianza en un acto de fe. Luego, a veces, ya no queda ni esperanza. Pero vivimos, vive la política, en un momento de muy difícil creencia. La realidad deja muy poco espacio para la creencia y no digamos para la fe. Tampoco dibuja, la política, un mapa atractivo para la esperanza.

Cierto que nuestra ciudad lleva todo un verano jugando entre la esperanza y la fe. Parece que todo se ha dejado para estas fechas estivales y levantiscas. De pronto el levante es bueno para la ciudad porque está resolviendo todo lo que antes era prohibitivo. Hace unos días se anunciaba el buen tono de las negociaciones para poner al servicio de la ciudad la histórica Torre Alta. Ni fe ni esperanza, a mí me produjo una alegría enorme. El título de mi columna se denomina Torre Alta en reivindicación de esta magnífica torre, la cual conozco muy bien. Ahora también se anuncia (una vez más ) la puesta en marcha de los trabajos en la antigua Fábrica de San Carlos cuyo cierre (aún no muy claro) convirtió unos terrenos industriales en urbanizables. Todo por las viviendas ha sido el grito de guerra de esta ciudad durante mucho tiempo. Yo creo que es bueno para la ciudad que los isleños hayan descubierto ahora que lo que antes era prohibitivo ahora es realizable.

Ha sido toda una transformación la que está produciendo este verano o ¿es el levante? Agradable, sí. Pero cuando se anuncian tantas cosas y a la vez, ya la cuestión cambia. Porque ya no es cuestión de confianza, ni de fe, la cosa se convierte en casi milagrosa. De todas formas en esta ciudad del dicho al hecho va todo un abismo. El miércoles publicaba El País 'Camarón renace en La Isla', abre el centro de interpretación de su casa natal. Fíjense que es una gran noticia y publicada por el diario de mayor tirada nacional. Pero claro, esta casa casi no abre. Solo unas horas a la semana. Increíble verdad. Pero cierto. Se anuncian cosas nuevas pero a las que tenemos no se les da el tratamiento adecuado o se deja caer.

Sucede ahora con la antigua sede de la Cruz Roja, que terminará en solar si nadie, ni siquiera la fe, lo remedia. Igual que la Casa Lazaga. Cuando se expropió la antigua Cruz Roja ya lo advertí, si no hay dinero para arreglar Lazaga... ¿cómo se compra otro edificio sin haber partida económica para su arreglo? Otro tanto es con los polígonos. Tienen razón los propietarios de Fadricas, el antiguo y por ahora único, cuando piden su rehabilitación antes de crear otros en los terrenos perdidos y abandonados de Fadricas II. Cada uno tiene su fe. Y cada uno le otorga su confianza a quien quiera. La mía me la guardo. Pero lo cierto es, haya levante o no, que algo se mueve y espero y tengo fe de que no sea el levante quien lo mueva.

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