Las dos orillas

josé Joaquín / león

Cuento de Reyes

EL cartero real, por indicación de su rey preferido, que se llamaba Felipe, reunió a los tres niños más listos junto a unos dromedarios rendidos por el esfuerzo, y les preguntó con una sonrisa jovial:

-¿Ustedes qué quieren ser de mayores?

-Yo quiero ser como los alemanes -dijo Marianito.

-Yo quería ser como los venezolanos, pero ahora no estoy tan maduro y prefiero ser como los griegos -dijo Pablito.

-Yo quiero ser algo, pero en realidad no sé todavía lo que quiero ser, ni si llegaré a ser algo en algún momento -dijo Pedrito.

El cartero real, que se llamaba Nicolás, era un joven que había leído bastante, incluso cartas cerradas, porque le gustaba el espionaje y por facilitar el trabajo a su jefe cuando lo recibiera en audiencia para preguntarle por los gustos de los niños. Así que este cartero real sabía alemán y griego, y hasta latín. Sus dotes filosóficas estaban muy valoradas en un país que se caracterizaba últimamente por el pensamiento profundo, la cocina televisada y el ocaso de las ideologías.

El cartero real dijo lo siguiente:

-Son ustedes quienes deben elegir, hijos míos. Pero después las cosas no tienen vuelta atrás. Para que se hagan una idea, Alemania es un país donde ya no manda Adolfo Hitler, sino Angela Merkel, que tiene una coalición bipartidista del centroderecha de la CDU y el centroizquierda del SPD. Como el PP y el PSOE, pero en alemán. Allí han batido el récord de empleo por octavo año consecutivo. En 2014 el número de nuevos trabajadores subió poco, un 0,9%, pero todavía hay muchos jóvenes españoles que emigran allí y será por algo.

El cartero real se merendó un bocata de butifarra catalana. Después dijo:

-En Venezuela han tenido la inflación más alta del mundo: el 69% en 2014 y se estima que llegará al 120% en 2015. Es lógico que ya no te gusten, Pablito. En Grecia, después de dos rescates pagados por Europa y siete años de recesión, podemos ver que gane Syriza, que quiere pedir una quita de la deuda. Y la señorita Angelita ya les ha advertido que igual los quita del todo. Vamos que los echaría del euro...

-Tus cartas todas, cartero fascista -dijo Pablito, que en realidad quiso decir "tus castas todas", pero se lo pensó mejor para centrarse en su círculo cuadrado.

Marianito sonreía a medias y sumaba cuentas. Pedrito pensó que un estado federal podía ser o no ser. No lejos de allí, la gente compraba a lo loco, como si el 6 de enero fuera el día del fin del mundo.

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