Luis González Rey deslizaba en la interesante entrevista publicada por este periódico que Cádiz no era una ciudad cofrade sino semanasantera. Todo lo que ocurra antes del Domingo de Ramos importa muy poco para la mayor parte de la población. Hace años había una agenda repleta con numerosos conciertos, exposiciones y todo tipo de charlas. Hoy en día se están reduciendo al mínimo pese a que todavía se pueden encontrar cosas muy interesantes. Sin embargo, estamos como el perro del hortelano, queremos más actos pero cuando se organizan muchos se desarrollan con muy poca gente. Los tiempos están cambiando, como que antes los pasos ensayaban en las calles y ahora lo hacen en naves, aparcamientos subterráneos o, sencillamente, no lo hacen. Las hermandades dependen en Cádiz de muy poca gente que tienen que hacer de todo. Como para sacar tiempo.

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