La firma invitada

Ignacio González Dorao

Creatividad para todos

No señor, la creatividad no es una exclusiva del 'artista'. La creatividad es patrimonio de la humanidad. De los 'artistas' y de los fontaneros, y de los pintores de brocha gorda, de los médicos...

Evidentemente. Cuando el Diario me pidió que colaborara con esta columna lo primero que se me ocurrió es hablar de la creatividad. Pero no quiero hablar de la creatividad como expresión artística o como característica personal de algunos/as. Para mí la creatividad es un concepto mucho más amplio. Incluso creo que se puede considerar una filosofía, una forma de andar por la vida. Hay una definición, atribuida a Ernest Schrödinger, que lo resume perfectamente: "Pensar lo que nadie ha pensado sobre aquello que todos ven".

En realidad se refería al pensamiento creativo pero me parece que vale perfectamente para el concepto genérico de creatividad. Porque para mí, y entiendo que también para Schrödinger, la creatividad es eso: darle una vuelta a las cosas. Pensar que todo puede ser de otra manera, buscando mejorar, se entiende. Que no debemos limitarnos a lo que tenemos delante. Que pensando un poquito, dándole una vueltecita de tuerca, podemos conseguir mejorar las cosas. Es el "Think different" de Apple (como no). Y si lo extrapolamos podemos llegar a conseguir un mundo mejor. Y esto vale para todos. No sólo para los supuestos "creativos" entre los que por defecto se incluye a los pintores, a los escritores, a los músicos, a los diseñadores, etc. A los "artistas", como dicen algunos. No señor, la creatividad no es una exclusiva del "artista". La creatividad es patrimonio de la humanidad. De los "artistas" y de los fontaneros, y de los pintores de brocha gorda, y de los médicos, y de los guardias civiles. O por lo menos debería serlo.

En algún sitio leí una vez que hay dos tipos de personas: las que se conforman con la realidad, y las que están dispuestos a mejorarla. Y estoy de acuerdo con ello. Yo me apunto al segundo grupo. Y este planteamiento encaja perfectamente con lo que cuenta Juan Carlos Cubeiro en su libro "Clase creativa" donde divide la humanidad, a grosso modo, en dos tipos de personas: los creativos y los reactivos. Los creativos, que también podríamos llamar proactivos, son aquellas personas que llevan el pensamiento creativo en su forma de ser. Que andan por la vida poniendo en duda lo establecido e intentando mejorarlo. Dándole vueltas a la cabeza a ver si hay otra manera de ver las cosas, y de hacerlas. Y si la encuentran y supone una mejora, se ponen a ello. Y los reactivos son los otros. Los que "pasan". Los que se conforman con lo que hay y se adaptan a la situación y viven con ella. Y mueren con ella.

Conozco muchos casos de "creativos" y no todos son del sector creativo-cultural, como nos llaman ahora. Son médicos, empresarios, periodistas y tenderos. Personas que aplican la creatividad, sin llamarla creatividad, a su vida y a su profesión. Pero desgraciadamente creo que conozco muchos más "reactivos". Y también hay médicos, empresarios, periodistas y tenderos. Gente que sobrevive. Que se adapta a su realidad de la mejor manera posible sin plantearse siquiera que con un pequeño esfuerzo, con echarle un poquito de ganas se puede mejorar esa realidad. Se puede, entre todos, mejorar el mundo en que vivimos. Porque al final se trata de eso, de echarle creatividad a la vida.

Hagan la prueba. Échenle un poco de creatividad a su vida. Sean capaces de pensar diferente. Porque es más interesante, más beneficioso y, sobre todo, más divertido. Y porque a pesar de lo que digan las bienaventuranzas, yo pienso que serán los creativos, y no los mansos, los que heredarán la tierra (si el cambio climático deja algo que heredar). Así que ya saben: "A crear, a crear, que el mundo se va a cambiar".

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios