Palabra en el tiempo

Alejandro V. García

Contrato 'sin'

AL leer los términos de la propuesta de contrato para jóvenes que ha planteado sin pudor el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, recordé las lecciones que recibí en la facultad sobre la teología negativa de Plotino y del Pseudo Dionisio, aquella que considera que Dios es incognoscible e incomprensible, y que por tanto sólo se puede definir por lo que no es: infinito (sin fin), inmenso (sin medida), inalcanzable, invisible, etcétera. Es decir, una especie de Nada latente y todopoderosa. El contrato que propone la patronal para los menores de 30 años, igual que la teología negativa, sólo se puede definir por lo que no es: sin derechos a la prestación por desempleo, sin indemnización por despido, sin cotizaciones empresariales, sin posibilidad de protesta una vez vencidos los seis meses y prácticamente sin sueldo, pues la compensación, en el mejor de los casos, no superaría los 633 euros mensuales del salario mínimo. El contrato sería tan tenue que prácticamente sólo serviría como fórmula retórica para definir su vacío, una especie de contrato con casi nada para salvar del ostracismo social a la generación ni-ni. Si ni estudian ni trabajan, si ni tienen futuro ni esperanza, qué mejor, han debido pensar en la CEOE, que una contratado sin nada o con casi nada. Yo propongo que los denominemos el contrato sin y que se sume a todos esos productos de consumo cuyo atractivo estriba precisamente en lo que no tienen: sin grasa, sin nata, sin alcohol, sin vergüenza, etcétera.

En esta sociedad nihilista y desesperada, han debido pensar los empresarios, qué mejor remedio que un contrato laboral casi inexistente, in-visible e in-determinado para que los jóvenes escalen desde su carencia fundamental a las más altas cimas de la indignidad a cambio de un trabajo sin apenas sueldo pero sin desmayo, pues otra de las exigencias empresariales de la CEOE es un control exhaustivo para supervisar el rendimiento. Ayer Díaz Ferrán, a la vista de la acogida del contrato sin, trató de recoger velas (también sin pudor) y planteó que sólo era "un ejemplo". ¿Un ejemplo de qué? ¿De la generosidad de los planteamientos patronales? ¿De lo que espera a los menos jóvenes? ¡Con ese contrato hasta el presidente de la CEOE es capaz de salvar su compañía aérea!

Pero siendo el contrato sin para jóvenes la propuesta más elevada de la patronal, el resto de planteamientos son portadores de ese mismo espíritu sin. Abaratamiento del despido, flexiseguridad, reducción de las cotizaciones y regulaciones de empleo sin (atención) entorpecimiento judicial.

Con estos planteamientos ¿alguien duda de quién merece una huelga general? ¿El Gobierno, la oposición, la patronal?

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