YA sé que no es tiempo para hablar de cofradías, pero la actualidad es exigente y hay que comentarla, cuando ocurre, aunque sea fuera de época. Traigo esto a colación por el reportaje de Pablo Durio, en este Diario, comentando que la cofradía de la Borriquita se plantea cambiar de iglesia. Y ello porque, desgraciadamente, los Carmelitas se marchan de Cádiz, donde llegaron en 1737 y siete años después construyeron el hermoso templo barroco, con espadañas al estilo americanista, bajo la dirección del alarife José Bolaños. Allí recibe culto la bella imagen de la Virgen del Carmen que Jacinto Pimentel talló en 1638 y a la que se le da culto por su archicofradía, que la coronó.

Otra cofradía, esta de Semana Santa, la de Nuestro Padre Jesús de la Paz y Nuestra Señora del Amparo, aunque no tenga allí su sede canónica, realiza desde hace muchos años su estación de penitencia, saliendo de esta iglesia y ahora ha solicitado, como nos informan las crónicas, establecer allí su sede canónica, llevando sus titulares a la iglesia. Como han recibido la negativa de la comunidad, se plantean salir desde la iglesia de San José, en extramuros, como lo hacían desde su fundación durante muchos años. La cuestión se decidirá en Cabildo y hay que desear a sus hermanos el mayor acierto. Recuerdo a Emilio Bartús, uno de los grandes cofrades gaditanos, al que tuve el gusto de tratar en mis tiempos de dirigente cofrade. Es lamentable que la comunidad carmelitana abandone Cádiz. Parte de su antiguo convento, se dedicó a Escuela de Hostelería, también hoy cerrada.

Dicen que las desgracias no vienen solas, porque ha podido ocurrir que otra comunidad religiosa, la de los Agustinos, también abandone Cádiz. Como saben, hoy la comunidad tiene la iglesia y el uso del claustro adyacente y algunas otras dependencias. Supongo que sería cuando la desamortización que el edificio adjunto a la iglesia, que formaba parte del convento, se convirtió en instituto de enseñanza. Por diversas circunstancias, la Diputación Provincial, tenía planes respecto del edificio que ocupó el instituto, que, en opinión de los Agustinos no eran satisfactorios para ellos. Por lo que de no solucionarse contemplaban abandonar la ciudad, como los Carmelitas. Con el añadido que la impresionante imagen del Cristo de la Buena Muerte, que es propiedad de la Orden se la llevarían con ellos. No así las imágenes del Cristo de la Humildad y Paciencia o de las Vírgenes de ambas cofradías, que son propiedad de ellas. Es de desear que se encuentre una solución al respecto, satisfactoria para los agustinos, en la que se está trabajando, con buenas perspectivas, por las consecuencias terribles que para Cádiz y su Semana Santa se produciría en caso contrario. Cádiz y los gaditanos, no pueden recibir, de continuo, malas noticias.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios