La Corredera

Antonio / Morillo / Crespo /

Colega... ¡Venga!

PARA ponerme, para no desentonar, lo primero que hice fue adaptarme a ese mundo. Me pelé a rape por los parietales, la nuca y me dejé el resto en cresta. Lógicamente teñí mi pelo blanco con Farmatint rubio cobrizo, luego un poco de laca para que quedara encrespado. Me afeité los pelos del pecho ¡fue lo peor! Y me tatué una serpiente en el bíceps, cien tacos "por ser pa ti". Me puse una camisa grande de cuadros rojos y morados que ponía en el pecho "I love, corazón, NY", unas gafas tipo aviador, un zarcillo en la oreja, un piercing en la tetilla izquierda y unas calzonas piratas y surferas cagadas, para que se vieran una mijita los calzoncillos verdes fucsia. Y en los pies unos zapatos de deportes Nike a tono.

Salí a la calle y no me conocía ni mi madre. Salvo algunos que se me quedaban mirando y se decían ¿es él ó no es? Otros pasaban de largo y volvían la cabeza como diciendo " si no lo veo, no me lo creo" . A todo esto, contaré, que lo que yo quería, era infiltrarme en ese mundo que no comprendo, como en las películas. Averiguar comportamientos, maneras de actuar, como dejar tras el botellón el campo, como si hubiera habido una batalla, lleno de botellas rotas y plásticos, conducir a lo Fernando Alonso, las maneras de hablar, de relacionarse...

Luego cogí el coche ya tuneado, cristales oscuros, tubo escape doble y con música break-beat a todo trapo, paseé por las calles. Ya por la noche compré en el súper una botella de ron Cacique, otra de coca-cola y me largué al botellón. Ya estaba en su apogeo, enseguida me adentré en un corro y para entonar bien, invité a privar en una maceta a los colegas. Y saqué mis dos pastillas (una blanca del colesterol y una rosa de la circulación) a vista de todos me las zambullí. ¡Los comentarios de las pibas, las chorbas y los tíos.... viendo que me pastilleaba a pares y creyendo que eran pirulas! Allí música House y Tiesto. No se podía hablar, solo a señas. Terminé subío, colocao y sordo.

Al final no me enteré de nada... ya totalmente colgao, tiré la bolsa de plástico y las botellas vacías al suelo y me largué con el sentimiento de no haber descubierto las fuentes del Nilo. Y lo peor ¿ qué hago yo ahora con el tatuaje?

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