El resto del tintero

Juan M. Marqués Perales

Ciudadanos se hace imprescindible

ALBERT Rivera viene a demostrar que la política es más importante que la aritmética, Ciudadanos se ha convertido en un partido imprescindible tanto si la fórmula de Gobierno pasa por el PP como por el PSOE. Si hay acuerdo, Rivera pondrá el crisol.

Aunque Pedro Sánchez se haya zafado de los barones mediante la apelación al referéndum de las bases, los críticos con Podemos suman una masa suficiente como para que un Gobierno formado por socialistas y podemitas sea censurado por el partido. Dirigentes socialistas andaluces ya andan tomando el pulso a la militancia ante un probable referéndum.

Pero además, este Gobierno mixto, tan escorado hacia la izquierda, tendría que pagar el peaje de los independentistas, por lo que es difícil pensar que Pedro Sánchez haya conseguido el encargo de Zarzuela si lo que tiene en mente pasa irremediablemente por el apoyo implícito de aquellos que quieren segregarse de España.

Por todo ello, Sánchez necesita a Ciudadanos. La elección de su equipo de negociadores abunda en este sentido. A partir de hoy, los dos equipos negociarán las bases de un acuerdo de legislatura, lo que puede constituir un germen de cristalización para un acuerdo posterior, ya sea con Podemos o con el PP. De esa mesa va a salir un acuerdo, el problema de Sánchez es que, a la vez, necesita la mano de Podemos, al menos como abstención. Llegado el caso, Iglesias tendría que decidir si elecciones o abstención. Las dos decisiones acarrean un coste grave para los morados. Si rechazan un Gobierno de Sánchez con Ciudadanos, Podemos irá a las urnas bajo la acusación de haber impedido un Gobierno de cambio.

El líder de Podemos actúa hoy, y hasta que veamos si va de camisa blanca o camisa negra no sabremos cuál de las dos caras adopta esta mañana, si la conciliadora o la de vicepresidente trágala. Para Sánchez sería una victoria que, al igual que Rivera, Iglesias se atuviese hoy al menos a iniciar una negociación de legislatura.

Pero el PP también necesita a Ciudadanos, aunque Mariano Rajoy subrayase ayer que no son imprescindibles en la suma. En efecto, no lo es en la aritmética, pero sí se les requiere para formar un contexto al que, en última instancia, se debería sumar el PSOE. La tragedia de Rajoy es que sólo será presidente si logra que el PSOE neutralice a Pedro Sánchez, por eso tenía sus esperanzas puestas en el comité federal del sábado pasado y en los barones críticos. Ahora es más factible que el PP termine por descabalgar a Rajoy que el PSOE a Pedro Sánchez. La formación de un Gobierno de amplia base (PP, PSOE y C's) aún es posible, pero posiblemente sin Rajoy. Después de su renuncia ante el Rey y de los casos valencianos, ni el diputado más enemigo de Sánchez le daría su abstención.

Pero si el socialista falla, sería el turno del presidente popular. Rivera volvería a ejercer de bisagra cualitativa, no cuantitativa, de moderador de la fórmula del PP para atraerse a los socialistas. ¿Cómo? Con el acuerdo previo al que haya llegado con el PSOE. Con lo que hoy se comienza a negociar. El puchero ya marcha.

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