No falla: se atisba una crisis en el horizonte y una de las primeras columnas que cae tiene que ver con la cultura. Coincidencia o no, Círculo de Lectores es ya historia. Todos seremos un poco culpables de su defunción, la verdad, sobre todo quienes un día nutrimos nuestra biblioteca de sus volúmenes y otro día dejamos de hacerlo, dejamos de recibir ese catálogo que llamaba cada mes a nuestra puerta para obligarnos -ese era el trato- a escoger algunos de los títulos de su amplia oferta. Círculo de Lectores se va pero queda su impronta, ese servicio personal y cercano, esa literatura que llamaba al timbre para que se colaran en casa los relatos más fidedignos y los más inventados y disparatados, los versos más íntimos y las metáforas más profundas. Algo tendremos que ver un poco todos, además de la crisis que, dicen, se asoma por el horizonte. Se cierra un círculo cuyas historias humanas seguro que dan para un libro.

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