El Circuito de Cádiz

Actualmente, lo que existe en el recorrido por el perímetro marinero de Cádiz es un 'circuito interruptus'

Sosiego en la ciudad del vino, que no voy a pedir la cosoberanía del Circuito de Jerez, para que se denomine de Jerez y Cádiz. Con el aeropuerto tenemos suficiente reivindicación. El circuito al que me refiero es el que Cádiz podría tener y no tiene. Un recorrido completo alrededor de toda la ciudad marinera. No sólo de carriles bicis viven los hombres y las mujeres en esta tierra. Se ha puesto de moda el running, tantos años después de Mariano Haro. Y no digamos nada de los paseantes y las paseantas, que caminan por la ciudad como si practicaran rutas de senderismo bravío. Para estas personas un circuito es muy necesario.

Martín Vila triunfaría si cortara la cinta inaugural del Circuito de Cádiz. Pero sin dar coba a la población, se entiende. Actualmente, lo que existe en ese perímetro marinero es un circuito interruptus, que a pesar del nombre no tiene nada que ver con los cursillos de formación de la Fundación de la Mujer. Es un circuito interruptus porque no se puede dar la vuelta completa. No es tan difícil terminarlo. En realidad, es más fácil y más barato que el carril bici.

Vamos a empezar en Puntales. Así como el Paseo de Santa Bárbara, con su mirador, es una obra pública que fue justamente criticada, el Paseo de Puntales y La Paz es de lo mejor que se hizo en los tiempos de la alcaldesa Teófila. El recorrido entre los dos puentes es un mirador de privilegio, sin necesidad de mamotretos, con idílicas visiones cuando no sopla la levantera. Tiene incluso un carril bici de verdad. Pero, cuando llegamos al nuevo puente, para seguir hasta Astilleros, surge el primer problema: las obras que el Ministerio de Fomento no ha rematado. Se nota que ya no está Ana Pastor.

Por detrás del barrio de Astilleros hay otro paseo, que se pierde en la carretera industrial. Y después no se puede caminar por dentro del muelle. Así hasta que llegamos a la ruta de los baluartes: San Carlos, la Alameda, la Candelaria, lo de Santa Bárbara, Santa Catalina, la Caleta, los Mártires, el paseo al castillo de San Sebastián... Eso debería ser Patrimonio de la Humanidad, pero no lo es. Sigue el Campo del Sur, nuestro Malecón, con algunos tramos sometidos a duros litigios entre peatones y ciclistas.

Por último, nos queda un Paseo Marítimo manifiestamente mejorable, que está clamando por unas obras. Sin olvidarnos de que no existe enlace directo desde Cortadura a Puntales. Ese es el circuito que Cádiz necesita. Es el anillo marinero de Hércules, que lo perdió cuando la fundó. Eso sí que es un circuito de lujo. A ver si lo terminan.

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