El Palillero

Cincuenta años del puente

Como pasa con todos los puentes de Cádiz, la gente pedía que no lo construyeran porque sería un gasto inútil

El puente José León de Carranza fue inaugurado el 28 de octubre de 1969. No lo pudo celebrar su gran impulsor, el marqués de Villapesadilla, que había fallecido cinco meses antes, sino que correspondió el honor a Jerónimo Almagro y Montes de Oca. En los puentes de Cádiz siempre ha pasado lo mismo con los alcaldes: que uno se lo curra y otro va a la inauguración. En los 50 años que ha cumplido el puente se le nota ya bastante estropeado. Es obvio que ha padecido una vida sacrificada. Sus vecinos de Astilleros le dieron muchos sofocones y no lo dejaban en paz. Aparte de que ha estado muy trotado, y con tantos atascos, y venga a levantarlo para que pasen el Juan Sebastián de Elcano y otros barcos. Este puente necesita una cirugía estética. Y está prevista, pero el ministro Ábalos sigue en funciones eternamente.

Su historia es bonita. Como pasa con todos los puentes de Cádiz, la gente pedía que no lo construyeran, porque sería un gasto inútil, un derroche, y no tendría repercusión en el progreso de la ciudad. Hasta los representantes de la Cámara de Comercio dijeron que el puente no serviría para nada. Aunque los principales enemigos fueron los isleños. En San Fernando lo veían como un invento de Lucifer. Téngase en cuenta que entonces la carretera nacional IV pasaba por la calle Real. Los bares y La Mallorquina se temían lo peor. Era el fin de La Isla.

A la inauguración del puente acudió más de medio Cádiz y gran parte de Puerto Real. Los de Cádiz íbamos hacia Puerto Real y los de Puerto Real hacia Cádiz. Fue un gran día de fiesta. Cádiz se ponía en los mapas de los puentes. Entonces se dijo que el tablero móvil era el más grande de Europa. Entonces también se comprobó que el puente era de peaje. Y que iban a construir una autopista a Sevilla, cuyas obras empezaron de inmediato, y que también sería de peaje. Para darse cuenta de lo que suponía, sépase que al principio el peaje de Jerez costaba 7 pesetas, y el de Las Cabezas 18 pesetas, pero el del puente Carranza tenía un precio de 25 pesetas. Es decir, que costaba igual ir de Puerto Real a Sevilla que de Puerto Real a Cádiz: a cinco duros el pelotazo.

En 1982 eliminaron el peaje. El alcalde de entonces, Carlos Díaz, fue paseado a hombros de ilustres militantes del PSOE. Eran los mismos que lo defenestraron unos años después. Al poco tiempo de inaugurarse el puente, Jerónimo Almagro dijo que era necesario otro: el segundo. Fijarse si es novelera la gente. Con el puente nuevo, se están olvidando del viejo. A pesar de que sigue siendo imprescindible para Cádiz.

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