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Casado se sale de la pista

Las elecciones catalanas del domingo pueden ser el comienzo del fin de este líder fallido

Pablo Casado vence en el Congreso del PP y consuma el giro a la derecha". Así tituló El País el día 22 de julio de 2018. Hoy, ni tres años después, parece evidente, a la luz de lo que está pasando en Cataluña, que el pretendido giro a la derecha, en la mejor tradición pepera, ha dado paso a un nuevo y vergonzoso capítulo de infidelidad a los propios -tanto militantes como, sobre todo, votantes- y de inútil agasajo a los que nunca le concederán ni el beneficio de la duda.

Las sorprendentes declaraciones de Pablo Casado, y en una radio declaradamente secesionista para mayor oprobio, criticando la actuación de las Fuerzas de Seguridad del Estado durante las terribles jornadas de octubre de 2017, muestran hasta qué punto Casado y su equipo, tras claudicar ante los barones y el aparato rajoyista a los que habían derrotado, echar a las fieras a Cayetana Álvarez de Toledo, arruinar el entendimiento con Vox que necesitan hoy para gobernar en cualquier pedanía, han llevado de nuevo al PP al pantano ideológico y estratégico del que dijeron querer sacarlo. ¿Qué más debían haber aguantado los policías, en opinión de Pablo Casado, antes de recurrir a aquellas cargas magnificadas por el separatismo ansioso de víctimas que no se produjeron? ¿Qué habrán pensado los millones de catalanes que todavía resisten la insufrible presión secesionista ante semejante arrugamiento, falta de hombría política y carencia de lealtad incluso con su propio partido?

No deseo el, al parecer, inevitable batacazo del PP en Cataluña el próximo domingo. Me parece un desastre que, unido al brutal descenso de Ciudadanos, no puede ser compensado, en términos de interés de la nación, por la ya casi segura entrada de Vox en el Parlament, incluso con grupo propio. Me pregunto, a la luz de las declaraciones y actitudes de Casado, que han destruido las ya menguadas expectativas de su muy estimable candidato, Alejandro Fernández, qué puede llevar a un catalán y español a votar allí al PP. En toda España, lo sabemos, mucha gente sigue haciéndolo por el simple motivo de que es la principal fuerza al margen de la calamidad gobernante y no hay alternativa razonable sin él, pero si las cosas salen en Cataluña tan mal como Casado las ha puesto, podemos encontrarnos ante el principio del fin no sólo de este líder fallido sino del propio PP como cabeza de la oposición.

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