Coreado por una claque más o menos espontánea, Pablo Casado pretendió el jueves en Ceuta deshacerse del pasado corrupto del Partido Popular. Se negó a opinar sobre la imputación de la exsecretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, en el espionaje ilegal a Luis Bárcenas (Operación Kitchen) con fondos reservados del Ministerio del Interior.

Vano empeño. Por mucho que repita que él inauguró una nueva etapa en el PP y por más que intente eludir en plan simbólico su conexión con las prácticas financieras del partido (sacando a la venta la sede de Génova), Casado está atrapado por un pasado que sus enemigos no dejarán de aventar cada vez que se encuentren en apuros. El pasado de la caja B y la Gürtel, Bárcenas y Granados, adjudicaciones y mordidas, le persigue. Creo que le perseguirá hasta que gane unas elecciones.

No sabe, no contesta. Como los indecisos y los indiferentes en las encuestas. Es difícil creer que no supo nada de cómo se financiaba el PP y es anómalo que no conteste, que no responda a los hechos objetivos: la Audiencia Nacional ha imputado a Cospedal -y su marido, Ignacio López del Hierro-por supuesto delitos de cohecho, malversación y tráfico de influencias. Siendo ella cargo público -presidenta de Castilla-La Mancha-, cuando ocurrieron los hechos investigados, los estatutos del PP obligan a abrirle un expediente informativo por la mera imputación, que se transforma en expediente disciplinario al abrirse juicio oral. Todo eso antes de que haya sentencia firme.

El juez instructor encuentra numerosos indicios de la implicación de la pareja Cospedal-López del Hierro en la Operación Kitchen. No en los testimonios del famoso comisario Villarejo, que tendrían poco valor, sino en las libretillas que éste fue escribiendo con minuciosidad y malas intenciones y las llamadas telefónicas intervenidas al intrigante policía. Allí se habla y se escribe de MD, Cospe e ILH. Verde y con asas. La poderosa secretaria general del PP y su omnipresente marido, que no militaba pero pintaba mucho, tuvieron frecuentes contactos con el comisario corrupto en la época en que se mandó espiar a Bárcenas.

Las elecciones primarias para la sucesión de Mariano Rajoy las ganó Pablo Casado frente a Soraya Sáenz de Santamaría gracias al apoyo de los partidarios de Dolores de Cospedal. Quizás eso explique que Casado no le aplique los estatutos del partido.La sombra del pasado le persigue, pues.

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