tribuna libre

Fraternidades Marianistas /

Carta para Javier Anso Bernard, sm.

Javier Anso, nuestro asesor religioso de las Fraternidades Marianistas de la Zona de Cádiz, se nos marcha a Cuba, para seguir con su misión de dar a Jesús al mundo.

La primera reflexión-oración que nos produce esta realidad, ya tan cercana, es la de dar gracias a Dios y a la vida, por habernos permitido convivir y compartir con su persona, todos estos años que ha estado con nosotros.

Una vez, le preguntaron cuál era su canción favorita: "Gracias a la Vida", fue su rápida respuesta. Esta preferencia la ha demostrado en todos los caminos recorridos de su vida religiosa. La fuerza de sus creencias en un Dios Padre y Madre bueno, y la total y absoluta confianza en Aquel que no nos traiciona nunca ni nos defrauda, le ha permitido llevar un permanente dinamismo. En nombre de esa confianza, realiza su misión como religioso marianista.

De esta manera, ha sido para todos nosotros y para la Familia Marianista en general, guía y camino y nos ha mostrado siempre, con su ejemplo, la luz del Evangelio. Ese Evangelio, en donde nos dice Jesús, que "He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia" y al mismo tiempo también "No andéis preocupados por vuestra vida".

Procurando tener siempre los mismos sentimientos que tuvo Jesús, Javier en su particular "Evangelio andante" han estado y estarán siempre presentes los: "Mateos" los "Zaqueos", los "Samaritanos" las "Magdalenas", los "Leprosos de nuestro tiempo", etc., y demás "gentes sospechosas".

Tolerando, escuchando y respetando siempre también a los "distintos", a los "críticos", a los "disconformes", a los "indignados", a los "perdidos o buscadores". Si alguna de "sus ovejas particulares", se perdiera, tenemos la certeza y la seguridad de que nos abandona a todos nosotros y no para hasta que la encuentra y luego, eso sí, nos prepara una fiesta para celebrarlo.

Como dice o reza una preciosa oración de Dolores Aleixandre, las puertas de su vida están siempre abiertas de par en par, en donde entran las gentes y sus problemas, y se asoma a las ventanas y llegan a él el rumor de otros gritos y otras esperanzas; arrincona sus preocupaciones propias y se hace prójimo.

También Javier, tomando por bandera los principios del humanismo cristiano, va transformando la historia de miseria e injusticia en una historia auténticamente humana de salvación, construyendo el Reino de Dios.

Nos demuestra con su actitud, como lo hizo Jesús, que el cielo se empieza a construir en la tierra, que a Dios lo encontramos en el hombre y que la vida eterna comienza ya desde esta vida cuando el hombre opta por defender la vida de sus hermanos.

Confiando en Jesús, cree en una vida futura en plenitud para todos en donde ya no habrá ni dolor, nadie estará triste, nadie tendrá que llorar.

Un día, todos podremos escuchar lo que nos dice Dios: "Al que tenga sed, yo le daré a beber gratis de la fuente de la Vida". Gratis. Sin merecerlo. Así saciará la sed de vida que hay en nosotros.

Estamos seguros que vas a intentar ayudar a construir en esas tierras un mundo de Justicia, de Paz y de Libertad, que tanta falta les hace a esas buenas gentes. Esa será nuestra alegría.

Como dice el poeta: "Con nosotros estás, nuestros corazones te llevan..."

Te queremos Javier

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