El Palillero

Un Carnaval tan glamuroso

Asistió hasta el ministro de Cultura y no sólo hubo políticos. La final del Falla recordó la gala de los Goya

Pasará a la historia como uno de los carnavales más glamurosos que hemos conocido. Se ha notado la presencia del pregonero Joaquín Sabina y su séquito. Es un poeta y cantautor de relieve, que sería capaz de cantar durante 19 días y 500 noches, más o menos lo que dura el COAC. En la final de ese concurso tan criticado estuvo el ministro de Cultura, José Guirao. El Gobierno de Pedro Sánchez se volcó, y envió también a su delegado en Andalucía, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, además del subdelegado en Cádiz, José Pacheco, por si no hubiera bastante con un ministro de Cultura. Fran González estará loco de contento. Pero no sólo políticos, la final del Falla recordó por momentos la gala de los premios Goya.

Vamos a empezar por la parte política, que tiene un análisis de sangre. Fijarse bien que el PSOE envió nada menos que al señor Guirao, el ministro de Cultura, para que quede muy claro que el Carnaval es la cultura del pueblo, lo cual suena a Marx, aunque signifique lo contrario. El PP envió a Antonio Sanz, como viceconsejero de Presidencia, y a Ana Mestre, que ya iban a las finales in illo tempore, cuando casi todas las agrupaciones llevaban el pasodoble crítico del piropo a Teófila, igual que en otros tiempos le cantaban uno a la reina de las fiestas. Por cierto que la ex alcaldesa también asistió, junto a Juancho Ortiz y otros ediles del PP.

Esta final, con Joaquín Sabina de pregonero, tuvo su puntito goyesco. De los premios Goya, quiero decir, si bien es verdad que el ministro de Cultura y otras autoridades acudieron sin corbata. Nada de esmoquin, como Pablo Iglesias en los Goya. Por el contrario, los de Podemos este año enviaron a los Goya a Echenique, que fue en vaqueros y zapatillas deportivas para que no dudaran de su compromiso. Los podemitas gaditas acudieron a la final discretamente disfrazados. Estamos en precampaña. El alcalde, José María González, iba de reportero de The New York Times, según explicó, con una pajarita. Martín Vila iba de ciclista, muy original. María Romay de fantasía carnavalesca, como en la vida misma.

En el Falla estuvieron literatos de alcurnia, como Almudena Grandes y su marido, Luis García Montero, así como Jorge Drexler, que fue pregonero, y cantantes de los que cantan allí cuando no hay Carnaval, como Vanesa Martín, Rozalén, India Martínez... Casi todos venían para un cameo en el pregón de su amigo Joaquín Sabina.

Sí, ha quedado muy claro que el Carnaval puede ser glamuroso. No quejarse tanto los aguafiestas, porque es un lujo para Cádiz.

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