la esquina del gordo

Francisco / Carrillo

El Cantón isleño

USTED quizá no lo sepa -tampoco importa-, pero un catalán llamado Sandro Rosell, actual presidente del club de fútbol Barcelona, es toda una autoridad en materia política. En posesión de todas sus facultades mentales ha dicho que defiende el derecho de los pueblos a decidir su futuro; o sea, defiende el cantonalismo que tantos beneficios ciudadanos nos reportó con la I República, tal que el Cantón de Cádiz al que se sumó de inmediato San Fernando -bonito tú-. Era 19 de julio de 1873. Duró hasta el 4 de agosto del mismo año. Quince días, todo un récord. Todo un ridículo. Todo un ejemplo si Rosell hubiera leído algo de historia. Claro que la Historia no está para que se aprenda de ella, sino para que se repita por ignorancia.

Como las salidas de patas de banco no son privativas ya de ningún político, cualquiera puede arrimar el ascua a su sardina si le sale gratis total. Si Rosell estuviera en las listas del paro se podría justificar -y disculparse- semejante aberración. Los desesperados no es que tengan bula, pero un personaje con "posibles" se dedique a decir chorradas, es bastante más grave de lo que se quiera admitir. Y a eso vamos. A que La Isla con sus más de 13.000 parados podrían declarar el Cantón Isleño.

Trece mil y pico de parados con sus santas, sus niños, sus suegras, sus cuñadas y sus vecinas del 3º bien pueden formar un batallón vistosote aunque no lleven ni uniformes ni escopetas de madera maciza. Es más, hasta sería posible formar un cantonalismo en La Casería, en el Barrio del Cristo, en la Pastora…, ¿a que sería bonito? Más que bonito, ejemplar, total si esto no funciona ni como ciudad ni como Isla, qué más dará que no funcionen las barriadas cantonalistas. ¿No se está celebrando el 24 de septiembre que no fue?, pues esto lo mismo, la cosa es distraerse con algo distinto a "Sálvame". Quién sabe si esta perspectiva serviría como inyección de adrenalina a los que nos gobiernan en amor y compaña. Los del PSOE isleño no necesitan nada de eso, ¡menuda lista de ejecutivos la que ha llevado la nueva secretaria general de la calle Arenal! Menos mal que no cobran, si lo hicieran se acababa la lista del paro. El problema del cantonalismo posiblemente radique en que se confunda con un independentismo estúpido y que ponga de manifiesto que lo que a los ciudadanos pretenden sea vivir sin obligaciones, como pretendían los ácratas, pero con corbata. La cosa es liarla para justificarse. Por ejemplo con la última moda del federalismo. ¡Ah!, ¿que usted no es federalista?, pues se jode; ahora toca esto. Claro que si no sabe en qué consiste confíe en sus representantes aunque ellos tampoco lo sepan. No olvide que la casta quiere ensayarlo todo para ver si así perduran. Tanto el cantonalismo como el federalismo, como cualquier otro ismo sería materia de discusión si el personal de a pie tuviera conocimiento, pero como no lo tiene, que se decida una cosa u otra se escapa a todo control; es decir, con esto pasa como con la democracia, que sin formación, educación y práctica se convierte en el chichi de la Bernarda, como se está comprobando. Pese a todo, ya ve, si los miles de parados de La Isla -y sus cuñadas- decidieran imponer el Cantón, quizá cuajara. Mejor si lo hacen por barriada. Algo habrá que hacer.

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