en el desierto

Francisco / Bejarano /

Caníbales morales

A los muchachos del 15M los han mandado de nuevo a la intemperie con lo más agrio del invierno en puertas, para luchar contra los monstruos de su imaginario, a saber: la Banca, el Mercado, los Especuladores, el Sistema y cualesquiera otras abstracciones que sirvan, hay de sobra, para la imprecisión ideológica y para reanimar la ilusión de que todavía se pueden hacer revoluciones, con final feliz, sacando minorías a la calle. La estética feísta y el pensamiento simple al servicio del igualitarismo por debajo. La agitación callejera a las órdenes de los millonarios de izquierdas y de la aristocracia del socialismo.

La libertad del hombre es falible y finita, pero sería más atractivo que fuera infalible e infinita. No es posible, pero se dice, porque da ánimos para vivir con grandes ilusiones y la indefensión humana encuentra refugio. Las libertades son bienes de administración individual, que no se regalan, sino que las conquista cada uno. La Libertad, aparte de un concepto, como todo el mundo debería saber, y, como tal, inalcanzable, cuando se nos presenta como regalo generoso y general de una idea política que la administra en nombre de todos, conduce inevitablemente a una dictadura. Con la democracia pasa algo parecido, pero si tienen mecanismos para defenderse de los abusos de poder, se soportan. Los individuos al servicio de una idea es una aberración política que no tiene buen fin. Son las ideas las que deben estar al servicio de los individuos.

El movimiento 15M, una izquierda tan poco aclarada que tiene consistencia de ameba, participa de lo que Aynd Rand llama canibalismo moral, una deformación congénita de la izquierda. Los caníbales morales, que para más confusión se devoran entre sí, niegan a cualquier ideología derecho a gobernar y moral para defender un modelo de sociedad. Proclamarse de izquierda da tantos derechos que se pueden regalar graciosamente a cambio de ningún deber. Pero sobre todo la izquierda tiene la Moral, que debemos acatar todos sin reservas, y es la garante de la Libertad, solo una, la que impongan los dirigentes cuando estructuren la nueva sociedad, en la que el individuo no tendrá más valor que el asignado por el nuevo Orden del nuevo Estado. ¿Les suena?

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