No voy mucho al cine, la verdad. Aún no han hecho ninguna película buena que tenga como protagonista a un lomo en manteca y eso me frena mucho, pero el otro día fui a ver Campeones, la creación del director Javier Fesser. El argumento es sencillo. Es la historia de un grupo de chavales "con unas capacidades diferentes" como ellos mismos dicen durante la película que forman un equipo de baloncesto.

Te diré que se me saltaron las lágrimas en varias ocasiones, unas de risa y otras de emoción y eso no me ocurría desde la última vez que me comí los carabineros al oloroso que prepara Fernando Córdoba en El Faro del Puerto… otro guionista de categoría. Admiro mucho a las personas que son capaces de tratar temas complicados utilizando el humor y esto lo borda Javier Fesser en esta película.

Ver como chavales discapacitados cuentan sus desgracias con humor, como se ríen de sí mismos, como hacen natural lo que les pasa, me pareció una gran muestra de sensibilidad porque el humor, por mucho que ahora intenten encarcelarlo, es también una fórmula muy potente para hacer llegar los mensajes.

La película de Fesser creo que es un gran trabajo para todos los que creen en la integración de estas personas en la sociedad. Demuestra cómo son capaces de hacer de actores siendo completamente creíbles, metiéndote en la escena de una manera que no te das cuenta. La película es muy larga, dura más de dos horas, pero a mí se me pasó con la misma rapidez con la que me como una tapa de papas aliñás de las que hacen en Barbiana de Sanlúcar.

Me vas a permitir que te recomiende verla ya sea en la televisión o en el cine, creo que es la mejor manera de comprender a estos chavales, de ver sus problemas, de aprender a quererlos, en definitiva yo creo que la película de Fesser es de utilidad pública y que debería de ponerse en los colegios para explicar, en dos horas, qué es la integración.

No te voy a contar el argumento, ni el final, que también es sorprendente y rompe con los tópicos. Con cosas como esta uno sí se siente orgulloso de ser español, de tener conciudadanos que son capaces de contar las cosas tan bien y con tanta ternura. Ojalá hubiera más Campeones y menos películas de terror como la del domingo en la plaza de Colón de Madrid… porque esos personajes con los cuellos más estirados que una tribu Massai daban muchísimo miedo.

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