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Alto y claro

José Antonio Carrizosa

jacarrizosa@grupojoly.com

Campaña de imagen

En Andalucía se va a dilucidar hacia dónde se inclina la lucha por la derecha que mantienen el PP y Ciudadanos

Parece que en la campaña para las elecciones andaluzas, y también en la precampaña, nos vamos a acostumbrar a ver por aquí un día sí y otro también a Inés Arrimadas haciendo valer su condición de jerezana de nacimiento, sevillana de licenciatura y andaluza que se abrió camino en Cataluña. No me extraña; es más, hubiera sido raro que Ciudadanos hubiera hecho otra cosa. El partido que lidera al alimón con Albert Rivera -otra cosa es el puesto que formalmente ocupe cada uno de ellos- es una formación tremendamente icónica. Incluso muchos pensarán que no pasa de ser eso: pura imagen. Su presentación fuera de Cataluña, no se olvide, fue con una del propio Rivera como Dios lo trajo al mundo y no les fue mal. Sorprende que siendo un partido que se preocupa tanto por la foto -de la semana pasada es la de Arrimadas blandiendo la bandera rojigualda en la tribuna del Parlamento catalán- en Andalucía hayan descuidado tanto este aspecto. Más allá de Juan Marín, que no es que sea precisamente lo que se llama un líder carismático ni icónico, el partido en la región carece de caras reconocibles. Afrontar así una campaña contra una Susana Díaz omnipresente desde hace años y a la que le sobra el apellido era un empeño destinado al fracaso.

Inés Arrimadas va a tener en Andalucía otra tarea no pequeña: arrinconar al PP de forma que Pablo Casado llegue con un fracaso en la mochila a las elecciones generales que, seguramente, no se harán esperar demasiado. Si hay alguien ahora mismo en España que tenga tirón electoral y que la gente vea como una especie heroína que ha hecho frente al separatismo catalán, ésa es precisamente Inés Arrimadas, por lo que pasearla por otros lugares del país es una idea a todas luces rentable desde el punto de vista electoral. En las autonómicas del 2 de diciembre, por mucho que se hable de debates puramente andaluces y cosas por el estilo, se van a dilucidar algunos asuntos que van a condicionar la política nacional en el corto plazo. Entre ellos, quizás el más importante es el de hacia qué lado se inclina la lucha por ser el partido dominante en la derecha de toda la vida que mantienen el PP y Ciudadanos y que está dejando vacío un espacio de centro donde el PSOE ha sabido siempre que ha podido ocuparlo ganar las elecciones. Es también en el espacio en el que se mueve con comodidad Susana Díaz. Se nos avecina una campaña que no sé si será apasionante pero que se puede garantizar que estará entretenida.

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