El Palillero

José Joaquín / león

Calles sin memoria (I)

ESTABLECER a estas alturas una polémica por los nombres franquistas en las calles de Cádiz es absurdo. Lo que intenta hacer Martín Vila ya se hizo antes de que él naciera. El primer Ayuntamiento de Carlos Díaz le metió mano al callejero en 1979. Aprobaron más de 50 cambios con los votos de PSOE, PSA y PCE, y la oposición de UCD. Lo que ha llegado a nuestros días es el resultado de entonces y de los cambios agregados durante los 16 años de Carlos Díaz y los 20 años de Teófila Martínez en la Alcaldía. De modo que cuando Zapatero aprobó su ley de la Memoria Histórica en 2007, hacía tres décadas que el callejero gaditano se había adaptado a las circunstancias democráticas.

Yo no sé si estas cosas se plantean para distraer (ya que no hay ningún proyecto relevante que merezca la atención de la gente), o sencillamente por ignorancia. Pongo algunos ejemplos, que recordarán los más viejos del lugar. Durante el franquismo, la carrera oficial de la Semana Santa tenía los siguientes nombres: plaza del General Varela, Eduardo Dato, Duque de Tetuán y plaza de José Antonio Primo de Rivera. Cambiaron todos los nombres, absolutamente todos. Y pasaron a tener los actuales, que son, respectivamente: plaza del Palillero, Novena, Ancha y plaza de San Antonio.

Hubo casos evidentes, como el de la plaza del Generalísimo Franco, que pasó a llamarse plaza de Mina, como antaño. En general, se recuperaron los nombres antiguos. Y se cargaron incluso varios nombres que no eran franquistas para recuperar los populares. La calle Duque de la Victoria volvió a llamarse Nueva. La plaza de Calvo Sotelo se volvió a rotular como plaza de San Francisco. Por el contrario, Fermín Salvochea regresó al nomenclátor gaditano (en sustitución del Obispo Pérez Rodríguez, que ejerció en la Segunda República y murió en 1935); y ahí sigue don Fermín, desde mucho antes de que entraran en el Ayuntamiento Kichi y Martín Vila.

Polémicas que ahora se plantean como novedosas, ya se sustanciaron antaño. La duda de quitarle la calle al Corneta Soto Guerrero se viene planteando desde la década de los 70 del siglo pasado. Finalmente, se la dejaron, pues no era un asesino, ni nada parecido. En cuanto a los alcaldes Ramón y José León de Carranza mantuvieron todo lo que tenían a sus nombres, por considerarlos personajes importantes en la historia de Cádiz, que promovieron muchos avances, al margen de su ideología.

Mañana comentaré otros cambios, ya realizados, a mayor abundamiento.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios