Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Cagapoquito

Hoteles con encanto y sin él pero con esa tradición de llegar a Cádiz y que les abramos las puertas sin limitación alguna

La primera vez que escuché este adjetivo fue al difunto coronel Pettenghi referido a algunos gobernantes del Partido Popular pero creo que refleja bien a las claras el carácter del concejal de Urbanismo de Cádiz, que igual le dice que no a la Junta de Andalucía para instalar unos juzgados en la Zona Franca porque es suelo industrial que le dice que sí a una clínica privada en el mismo sitio después de no recibirles durante meses. Lo mismo dice que Tiempo Libre debe ser para turismo social que acuerda con la Junta de Andalucía una recalificación, sin recordar las mesas redondas y la movilización ciudadana emprendida por la entusiasta muchachada con gritos a los cuatro vientos. Lloraba por las esquinas porque la Junta no abre la estación de autobuses o licita el carril bici pero a lo más que es capaz de llegar él mismo es a que el Ayuntamiento elimine algunas barreras arquitectónicas. Cagapoquito paradigmático. Si viviera el añorado coronel estaría de acuerdo conmigo.

Lo podremos ver en el mamotreto que se pretende poner sobre la estación: siete plantas sobre la nueva marquesina, para darle una puñalada al paisaje gaditano como hizo el PP con la pérgola de Santa Bárbara o el nuevo Hotel Atlántico. Se ve que los hoteles tienen un poderío extraordinario en la ciudad. Todo son hoteles: en los edificios de Telefónica, en algunas casas-palacio, en el Campo de las Balas, en el Estadio. Inauguró esta pulsión el que fuera concejal de Urbanismo José Manuel Vera Borja, con su Plan Hotelero consistente en regalar un 30% de edificabilidad a todo aquel que viniera con un proyecto bajo el brazo. Pasó esta enfermedad el propietario de las Clínicas Pascual, cuando dijo que con dinero nuevo (el suyo, al parecer) quería hacer el Hotel de Valcárcel, el del Campo de las Balas, el del Tiempo Libre e incluso quedarse con la Residencia de Cortadura. Eso sí, sin que mediara concurso o licitación pública, faltaría más.

Ahora andamos enredados con el reducido proyecto de Zaragoza Urbana junto a Valcárcel, si viene alguien a ubicarse en la tribuna del Carranza o Barceló que se ha quedado con el proyecto de construir un hotel nuevo de siete plantas sobre la estación. Hoteles con encanto y sin él, sin importarles que nunca vayan a ser campeones, más grandes y más chicos, pero con esa tradición de llegar a Cádiz y que les abramos las puertas sin limitación alguna, sea cual sea el destrozo que puedan hacer a la ciudad. Antes con el PP y ahora con el cagapoquito y los anticapitalistas.

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