Cádiz en el telediario

El gobierno gaditano actual es el gobierno de la osadía y la ausencia de escrúpulos, le da lo mismo ocho que ochenta

Juan José Ortiz, portavoz del PP en el Ayuntamiento de Cádiz, sabía que con los concejales socialistas no podía contar para mantener el nombre de Juan Carlos I en la avenida gaditana, que votarían con Kichi o se abstendrían. Es lo que vienen haciendo. O sea, sabía perfectamente que el gobierno podemita ganaría esa votación. La traían puesta desde el primer día que llegaron al despacho de San Juan de Dios. Cambiar el retrato del Rey por el de Fermín Salvochea fue premonitorio. No aceptar la Transición es lo que tiene, pero algunos no se dan cuenta. Pese a todo, perdió una oportunidad histórica: decir que cuando lograra sumar la mayoría suficiente retornaría el nombre del Rey Juan Carlos a esa Avenida de Cádiz. Y de camino, el de José María Pemán al Teatro del parque, si finalmente sigue el gobierno gaditano segando nombres de Cádiz. No quiero pensar que con votar que no PP y Ciudadanos han hecho un lavado de manos a lo Pilatos. Y se han plegado mansamente a dejar las cosas como Kichi las deje. Es que hay una regla antigua que algunos rechazan y otros incumplen. Si el alcalde podemita de Cádiz le pone a una calle de Cádiz el nombre de Sanidad Pública, por ejemplo, los otros representantes políticos respetan ese hecho como legado. Como si estos pusieran Sanidad Privada a otra calle. Tendrían el mismo derecho a que permaneciera en el callejero. Lo de Juan Carlos I es una ocasión más para el desmantelamiento de los mejores años de nuestras vidas, el tiempo de la España que se hacía de verdad grande y libre, y próspera, abierta y fecunda. Y no otra página para Cádiz en el telediario. Quedamos todavía muchos millones de españoles para dar testimonio de la verdad de lo que digo, la España silenciosa y silenciada. A falta de otras virtudes políticas, el gobierno gaditano actual es el gobierno de la osadía y la ausencia de escrúpulos, le da lo mismo ocho que ochenta. Como se suele decir: es capaz de levantar el paño del altar. Queda por delante Felipe VI y su abdicación, la ensoñación republicana, el triunfo definitivo de las fuerzas que ganaron la moción de censura contra Rajoy. Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. Etcétera. Por eso no entiendo que Juan José Ortiz, candidato del PP a la alcaldía de Cádiz, no haya proclamado su compromiso público de reponer el nombre del Rey a la Avenida que transcurre por encima del soterramiento que unió los Cádiz separados por la vía del tren. En este lío simbólico, hubiera sido un compromiso electoral de calado, pero no.

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